No podría esperar más de todas esas personas que me rodean
Aquellas formidables sonrisas y esos singulares gestos de repugnancia,
No puedo pedir mucho a mis seres queridos por contrarío
Tampoco deberían esperar mucho de mí.
He estado estos últimos años perdiendo el tiempo en una reflexión metódica que no me lleva a nada
Igual solo me ayuda a pirarme más y a hacerme autosuficiente de una ineptitud incomprensible;
He hablado con Ana sobre los finales,
He hablado con mis amigos sobre la metáfora perfecta
Es aquella isla prometida a la que nunca se llega,
Pero cuando uno cree estar lo suficientemente cerca,
El panorama cambia
Los amigos, el amor;
En pocas palabras el blanco es otro,
Las direcciones cambian y lo que pareciera el último paso para llegar
Se multiplica
La isla se vuelve lejana, brillante
Se alcanza a olfatear la humedad de las olas pero no su sonido, comienza la bruma
No me queda más remedio que seguir con este juego de palabra y metáfora sic.
He intentado acomodar todas las piezas
He robado ideas y me han robado una buena cantidad de ellas y de dinero
Pero
Cuando de verdad lo poco es poco y lo que pareciera tanto no vale la pena
El juego cambia
Y cuando hablo de “el juego” hablo de aquellas impresoras que esquizofrénicamente intentan darle forma al asqueroso libro que el escritor más genérico de la ciudad pudiera concebir,
Entonces no quisiera parecer un idiota detrás de aquellas interminables filas de pseudo artistas en busca del mejor verso mientras miro mi mano mugrosa, pintada a pluma con “el mejor verso”
Casi borrado por el sudor que me produce el vértigo de ciertas situaciones,
Entonces cuando es mi momento
Cuando creo que es mi momento y el editor me mira con los mismos ojos
Con los que me miraba a mi gato esta mañana,
Y Me dice que mi “mejor verso” no es mi mejor verso
Qué esto está bien
Y aquello no
Me dice que confíe, que es “de los grandes”
Y yo me pregunto:
Mi gato bebe agua, come, vaga por no sé dónde, duerme y odia más de lo que ama,
Me aconseja a veces sobre lo que debería hacer estando frente a él
En esos momentos mi gato pareciera “de los grandes”
Al llegar a casa después de un largo día
Yo y el monitor arreglamos aquellas cuentas pendientes con “el mejor verso”
Y mi gato se sienta a un lado,
Y maúlla,
No le importa nada,
Él solo sigue a diestra y siniestra
Esperando a que alguien más lo mantenga acosta de sus chillidos:
Chillido necesito que cambies la arena
Chillido necesito más comida que la que hay en el plato
Chillido necesito atención
Chillido necesito salir
Entonces “chillido” se convierte en “el mejor verso”
(Y lo escribo)
Acaso, ¿él no es el mejor de los poetas?,
Yo no sé sí al llorar me intenta ayudar con “el mejor verso”
He pensado que sí
Después de haber leído las últimas publicaciones de mí círculo de amigos sic
Pienso: ¿será que mi gato me estará traicionando?, ¿por qué esté libro tiene los versos que mi gato me maullaba? ¿Por qué no regreso anoche?, ¿será un espía?.
Bueno, después de ser rechazado de nuevo por el editor me pregunto
¿Cómo se es un gato?, intento maullar pero piensan que ladro
Intento decir un verso y piensan que miento;
Ya no sé qué hacer con tanta escritura,
Con tanta escritura y con los maullidos de mi gato
Con tantos gatos y tantos editores que me han mentido más de lo que podría creer,
No es que sea un zoquete pero sí para reconocer “el mejor verso” hace falta un buen amo
Seguiré siendo un vagabundo (mal escritor), por ahora que ando sin cuidado
Porque yo no sé cuándo ni cómo
Llegará ese hombre con olor a esperma y flores
A adoptarme
A recoger uno de mis libros y decir:
¿Quieres venir a casa, dulce felino?
Y una vez en casa, me mostrara un block de hojas y las moverá de manera morbosa
Predicándome un hambre
Después la esquizofrénica impresora pasara horas y horas haciendo lo suyo
Y con aire gritara:
CONTEMPLAD A MI NUEVA MASCOTA.
Fotografía por Anna Paola Guerra
