Amárrate las botas con alambre de púas

Amárrate las botas con alambre de púas, acomodate las agallas para que tu estómago no tenga cómo agacharse, esconde tu corazón en una bolsa de papel marcada como almuerzo y entrégaselo a alguien en la calle, tritura lo que queda de tus jeans contra concreto y mala suerte, deja que las costras en tu rodilla se sobrepongan como escamas hasta que seas intocable.

Respira el aire como si te ahogaras en el pinche smog, busca las estrellas que solías amar en el cielo nocturno, recuerda que eres una invasión con cada paso que das, recuerda que has muerto más veces al lado de los que amas que solo.

Así es como te reescribes una y otra vez, así es como se vive cuando estás medio convencido de que ya vives en el infierno y así es como vives cuando sabes que jamás verás el cielo, a así es como vive cuando no pareces evitar que tu corazón se reinicie.

Inhala y exhala cada respiración como si fuera la última, especialmente si es así, cortate todo el cabello con una navaja sin filo, cierra los ojos y escucha tu ciudad, escucha tu apagado palpitar, deja que el vértigo de una canción de cuna de bala te lleve de vuelta a tus amantes intemporales, así es morir y morir y morir y quizás incluso vivir.

Fotografía: ding ren

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