Altair (Cuaderno de viaje)

La preparación para llegar a un lugar que no conocemos, entre tus manos puedo ver el resto de mi vida; una visita a cada una de las regiones del mundo. Las nubes no existen, todo es instantáneo, los momentos se tornan grises y distantes, somos dos rayas en el mar que asoman sus cabezas como pequeños delfines tratando de encontrar aquello que no tienen en casa.

Conectamos en un nivel espiritual, conocemos el mundo y sus verdaderos colores y sabores. Las cosas no nos parecen algo nuevo, mas debemos buscar la capacidad de auto-asombrarnos en todo momento. Hay que abrirse a la aventura, a lo desconocido y también a lo que tenemos dentro. Las experiencias estéticas también deberían contar como un viaje, todo lo que hacemos por reencontrarnos con la belleza. En nuestro interior hay algo que intenta salir cada vez que estamos cerca de la muerte. Dos caminos que se encuentran, uno es un puente que se dice que si cruzas con tu pareja es probable que se casen.

Trato de seducirte con mi mirada penetrante y mis frases baratas nada surte efecto como el hablar de cosas profundas como el aborto. El mundo se acabó y volvió a empezar, nos volvimos a encontrar en el mismo lugar en el que nos dejamos. La sociedad en la que vivimos se emociona por cosas superfluas y vacías; la cultura de la basura nos hace apreciar cosas perdidas en el siglo no los verdaderos talentos ocultos de la gente, la televisión vacía el cerebro.

La libertad de expresión me mantiene vivo y al tanto de todo lo que sucede. Búscate un lugar para mostrar lo que sientes, pero no vengas a arruinar el mundo para los otros. Deja que cada uno disfrute del viaje a su manera, viviendo lo que quiere vivir, no lo que a ti te interesa; camina con los ojos mirando al suelo sin molestar a nadie. No hagas preguntas de las que no quieres obtener la respuesta. ¿Qué crees que te da el derecho a hablar así del capitalismo y sus glorias? El mundo colonizado y las cosas que tiene para ofrecer son constructos vacíos de sentido.

Compartimos el mismo lecho y cuando la tierra quiso nos mandó al lugar que queríamos. Lo grisáceo de la atmósfera se limpia, nadie más viaja en avión, la Vía Láctea está renaciendo. Dolor de mi corazón al escuchar tu nombre en labios de alguien más, alguien que no te ama. El viaje más largo que viviremos es la vida misma, siempre tratando de atraparnos en las garras de la rutina. El hombre está hecho principalmente de instintos primarios, de arcos reflejos y reacciones químicas. Debemos querernos para querer a los otros. ¿Quién dijo que todos los viajes que hacemos tienen que ser a algún lugar? Los turistas son sólo peatones más en el lugar donde están de paso, sólo buscan la atención de los otros.

No hay palabras que nos ayuden a describir la belleza o el aire que respiramos y las diferencias culturales. El amor resurge una y otra vez, como el paso de los años hace sentir su peso sobre nuestras vidas. Vamos por las vías de un tren subterráneo muy colorido, un tren metro que te lleva al sur y al norte. El encuentro con lo desconocido, el encuentro con el lugar que mas le vas a presumir a tus amigos. Los momentos se tornan complicados, no existe el instante sólo este momento.

Fotografía por Marc Gassó

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