40 días de diluvio (y un te quiero escrito en el viento).

La felicidad es tanta que me causa cruda por las mañanas
ahora tengo más familia de la que quería
aún me dan ganas de no decir nada y salir corriendo
pero siempre me atrapa la música

Una ventana es una puerta si eres un buen trapecista
una canción es un himno a cierta hora de la madrugada
unas palabras pueden ser una esperanza, pero también unas navajas

que el dolor aún sigue siendo un perro rabioso
pero tus abrazos son medicamentos que pueden salvarlo

que estoy aprendiendo a salvar el ave en vez de ahogarla

que el futuro no es de mañana, ni de ayer
que el futuro somos nosotros
que nosotros mismos nos salvamos
que nosotros mismos somos el ahora
que nosotros somos un mundo
que el futuro es ahora
y el ahora solo dura dos segundos

Fotografía: Tomé Duarte

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