18 enero, 2019

Era la entrevista a la que menos quería asistir

pero algo dentro de mí me obligó a ir…

¿Por qué?

  • Llegué, edificio viejo, sexto piso, se abren las puertas de elevador, estás tú. Te recuerdo como de toda la vida.
  • Me esmero en conseguir ese trabajo solo por tener la dicha de verte todos los días, lo logro.
  • Comienzan las jornadas, olvido a lo que iba y me concentro en acercarme a ti.
  • Pasan 2 semanas y ya somos amigos. Juntos todo el tiempo.
  • Mi día se resume en 3 cosas;
  • Quizzes de Buzzfeed, ir al Oxxo y ver Rick y Morty.

  • Las 3 contigo, justo como quería.

  • Un Sábado llega, me indirecteas que salgamos, vamos a Liverpool a pagar tu tarjeta, nos la pasamos bien y me llevas a mi casa.
  • Te invito a pasar, terminamos desnudos. Tu cansado y yo enamorada. Primer strike.
  • Continuan los días en que somos “amigos” pero al llegar a mi casa nos convertimos en amantes. Pasa el tiempo y nada cambia. No sé porqué.
  • Un día lo descubro, me habla ella, tu “pasado” resulta que es tu presente. Segundo strike.
  • Me enojo, te odio, me alejo.
  • No pasa ni un mes y regresas. Te amo, me encantas.
  • Decides irte a Canadá. Acepto volver porque eventualmente te iras. 10 días felices, 10 días nuestros.
  • Te vas. 4564.9 km nos separan ahora. Lloro. Tercer strike… ponchado ¿O no?
  • Seguimos hablando. Somos todo y a la vez nada. Ha pasado un año ya desde que comenzamos este juego sin final y del que no me canso.
  • Te pregunto que somos:

Amigos,

contestas.

  • Fin.

Fotografía por Pierre Wayser