¿Y ahora qué te digo?

Ya te había olvidado, te había guardado en un rincón de mi mente y de mi corazón, ya tenías telarañas y estabas cubierto de polvo. Para mí era más fácil fingir que nunca habías pasado, no saber de ti y de tu vida me venía bien, entre menos   supiera mejor estaba, vivía ignorando lo que hacías, lo que dejabas de hacer, si salías con alguien, ignoraba todo de tu vida para no agobiarme ni complicarme los sentimientos.

Sabía que algún día te volvería a ver, no sabía dónde, ni como, ni cuando,  pero sabía que iba a pasar, en este mundo tan pequeño era obvio que coincidiríamos, ya lo habíamos hecho una vez, esa vez en donde el mundo conspiro para que iniciáramos una historia. Esperaba encontrarte algún día.

Después de años ahí estábamos en el mismo lugar tan cerca y tan lejos, sin hablar teniendo tantas cosas que decir.

Estos últimos días haz estado dando mil vueltas en mi cabeza. No voy a mentirte, sentí mil cosas, volver a verte me sacudió el mundo, ya “casi” se me habían borrado tus besos, ya “casi” no me acordaba de tu olor, ni de ese lunar en tu cara, ni del sonido de tu risa.

Ahora con cualquier cosa me acuerdo de ti, canciones, libros, lugares, fiestas.

Tengo un vacío que se siente más vacío desde que te vi, tengo flashbacks de tú y yo, recordé lo que fuimos y lo que dejamos de ser. Todo lo bueno, lo que debí de haber hecho bien, lo que debiste haber hecho mejor y lo que hicimos terriblemente mal.  Las disculpas que no pedí, el perdón que jamás te di.

¿Y ahora qué te digo?

Que valías la pena.

Que valías el esfuerzo.

Que valías todo y yo no di nada por ti.

Que deje que te fueras.

Que  te corrí de mi vida así sin más, como si no te quisiera, como si no me hicieras falta.

Que si pudiera regresar en el tiempo, regresaría a ti, a tus brazos, a tus besos.

Te prometería tantas cosas y esta vez las cumpliría.