Vamos a bailar

Esta vez tus finos dedos tocaron las tibias aguas de un mar intenso y arrebatado, las líneas en tus palmas se pintaron de cristalino azul, cuando caminas menta y violetas es el aroma que despide tu cuerpo por el roce de telas y pensamientos de hombre, tu calor funde la miel que deposité bajo tus dudas; canto bajo el sol de otoño mientras borro el poema que dejaste en un momento de distracción.

Espero la noche porque quiero llevarte hasta la mañana; despiertas con sal en los labios como quien beso al mar, te giras y al respirar violetas con menta matutina se hace mi carne, pruebas mi saliva y me tienes de nuevo… Intensa, arrebatada.

Tapizar con besos a otro cuerpo puede ser opción si deseamos adoptar una nueva religión (use los labios a placer y no deje centímetro sin recorrer, de la tierra hasta las nubes).
Quitar el polvo a palabras exquisitas debería ser obligatorio y bailar sin contar los giros y pasos podría revelar los espíritus dormidos.
Al final o la mitad ¿qué sentido puede tener la existencia sino se le sacude hasta conseguir su música?

Fotografía por Tatjana Suski? Ninkovi?

Guardado en Literatura
Miriam Carreón Zoeller

Mi cuerpo joven conoció tu sexo, te hice con mi sexo, fuiste buena y el anciano que soy se congeló mientras contaba historias de victorias pasadas para hacerte dormir. Macarena eres la suerte que voy a fracasar 20 veces más, quiero bordar flores a tu corazón, ahora que soy como un ciego que hace malabares con aguja, hilo y dedal.