Un sueño realista

No se cómo paso, todo es tan insólito, solo quisiera devolver el tiempo y desear que nada de esto hubiera pasado, sin embargo, a la vida nunca le importa nuestras expectativas al respecto. Me llamo Kiara, una adolescente de 16 años, confundida, destrozada, solo hago pensar en aquella noche del 4 de abril. Al día siguiente  quedé de salir con mi mejor amiga al centro comercial a comprar zapatos nuevos, todo iba tan bien, ambas estábamos contentas, nos preparábamos para aquella fiesta que teníamos el domingo, las escaleras mecánicas estaban un poco lejos y por esto procedimos a coger el ascensor, cabe agregar que el centro comercial era de 5 pisos sin contar los 3 subterráneos pertenecientes del parqueadero, nos dirigíamos al sexto piso, allí, (en el ascensor)  estábamos nosotras, un hombre alto muy elegante que iba acompañado de su hijo -supuse yo- un chico de unos 19 años aproximadamente, estatura media, mono y de ojos azules, solamente estábamos los 4 esperando a que más personas abordaran el ascensor pero nunca llegaron, a la final la puerta se cerró.

Suena el despertador de mi celular, eran las 10 am, me levante, desayune, me bañe y me arregle lo más rápido posible,  me encontré con Lena (así se llamaba mi mejor amiga) en el parque y nos fuimos a un restaurante, y de paso fuimos a su casa por unas cosas que ella había olvidado.  Ya eran alrededor de las 3 pm y nuestra siguiente parada fue el centro comercial, cuando llegamos tuve un raro presentimiento como si algo fuera a suceder, me sentía como si ya hubiera estado allí, como si ya hubiera vivido eso, aun así no quería preocupar a Lena y no le quise contar nada, andamos por varios locales, mirando blusas, pantalones, y todo tipo de prenda de vestir que nos interesara, mientras Lena miraba una falda yo miraba a la redonda para percatarme que estaba más próximo el ascensor que las escaleras mecánicas, y es ahí donde recuerdo el sueño que tuve la noche anterior, lo único inusual aquí es que yo estaba preocupada, angustiada, cosa que en el sueño no era así.

-Kiara, ya dejemos de «dar tanta vuelta», subamos al sexto piso a comprar los zapatos, Me dijo.

-Esta bien, vayamos, pero subamos por las escaleras.

– ¿Que? ¡ESTAS LOCA! No pienso subir escaleras.

-Pero es mejor porque…. -Subamos por el ascensor, está mas próximo a nosotras- Me interrumpió.

Me callé, no dije nada, absolutamente nada pero cada vez el corazón me latía más rápido, llegamos al ascensor, esperábamos a que bajara mientras tanto llega un hombre alto muy elegante junto con un chico, supuse que era su hijo. Un momento… ¡Eso mismo pensé en mi sueño! ¿Por qué los mismos hombres estaban allí?, ¿Por qué solo estábamos los cuatro esperando a que bajara el ascensor?, ¿Por qué todo lo que sucedía estaba pasando casi igual que el sueño?

No lo se, surgían cada vez más interrogantes en mi cabeza, solo esperaba que en el ascensor estuviera alguien, paso 1 minuto hasta que vimos el ascensor descender, se despliegan las puertas de este y vimos una señora, por un momento pude sonreír, y calmarme un poco, hasta que la señora salió porque se dirigía al piso actual, Lena se adentró en el ascensor junto con el hombre y su hijo, yo no quería entrar ahí pero no la iba a dejar sola, no tuve más opción y por ultimo entre, nadie más había llegado, cada vez más angustiada, y más de ver que no llegaban más personas me comencé a sentir un poco mareada, y más de ver que solo sabía que está pasando hasta que se obstruyeran las  puertas, no quería ver aquel suceso, solo cerré los ojos y escuche el cierre del ascensor.

Empezamos a ascender poco a poco, abrí los ojos, todo actuaba normalmente, los hombres no decían nada, parecían personas normales, por un momento llegue a pensar que eran criminales, pero no, No es así, mire a Lena, tenía una gran sonrisa que me causo alegría porque casi nunca sonríe, mire al hombre, nada inusual, estaba serio, y su hijo estaba consultando su celular, todo andaba normal hasta que el ascensor siguió derecho hasta el último piso, y su panel se volvió loco, parpadeaba a la vez todos los botones de su uso quedamos atrapados en la azotea y hablo el chico de ojos azules.

-Joder! El sistema se bloqueó.

– Calmados, debemos esperar a que se desbloquee.  – dijo Lena

-La chica tiene razón James, hay que guardar la calma, dijo el hombre alto.

Todos guardamos silencio, la azotea del ascensor era algo oscura, donde hacía mucho calor, yo no sabía ni que pensar, y me angustie más, el clamor del público que visitaba el centro comercial se hacía cada vez más fuerte, solo ellos podían ver lo que estaba pasando, Lena, y aquellos dos hombres se empezaban a preocupar al igual que yo, y de un momento a otro empezamos a escuchar en la parte superior ruidos extraños, como si se despojaran los circuitos, y en un instante el panel exploto. Todos estábamos nerviosos, se escuchaban las sirenas de la policía, los bomberos, incluso escuchábamos una que otra ambulancia, todos estábamos impacientes, ya sabíamos que iba a pasar, el final que nos esperaba, yo solo pude suspirar y cerré mis parpados, y sentí como el ascensor se desprendió y empezó a descender piso abajo, Lena yo, y los otros dos hombres estábamos sujetos en las esquinas de la cabina descendiente y cuando caímos en terreno firme sonó un gran ruido que nos dejó inmóviles en el suelo.

Desperté en un quirófano pero no sentía nada, era como si mi alma hubiera salido de mi cuerpo y deambulaba en el hospital, podía escuchar como las enfermeras hablaban de Lena y lo dos hombres, que por cierto no eran padre e hijo como yo suponía, eran hermanos, ambos habían muerto, el hombre alto por un trauma cerebral, y el hermano de ojos azules por una hemorragia interna exteriorizada que provenía del cerebro. Y Lena había muerto de un infarto esplénico, podía ver como los médicos hacían todo lo posible por salvar mi vida, mi cuerpo iba perdiendo cada vez más sangre y no era suficiente el estimulador de respiración a la que me tenían conectada,  ahora todo dependía de mí, – Vivir o Morir-  tenía muchos sueños y metas que cumplir, muchas cosas por realizar, si decidía vivir haría todo lo que me quedaba pendiente por hacer, pero no de la misma forma, porque podría quedar invalida, con un trauma, con hemorragias, o con varios problemas de salud que atenten contra mi vida y  que no me permitan ser la misma adolescente antes de quedar atrapada con 3 personas en un ascensor que se desplomo desde la parte superior y callo piso abajo. De lo contrario, si decidía morir. No sabía que camino me esperaba. No me quedaba mucho para decidir, en efecto las posibilidades de vivir tenían menos porcentaje, me sentía más frágil, más liviana, precisamente mis signos vitales se debilitaban cada vez más,  pude ver como yo misma me moría ante los médicos tratando de salvarme, sin embargo, fue un fracaso y al final Fallecí.

No se cómo paso, todo es tan insólito, solo quisiera devolver el tiempo y desear que nada de esto hubiera pasado, sin embargo a la vida nunca le importa las expectativas que nosotros tengamos  acerca de ella. Ahora solo soy un alma viviente rondando por el mundo sin rumbo alguno, sin temor a nada, y muy pronto dejaré de existir, solo dormiré, dormiré para siempre…

Fotografía: Georgia Ponirakou

Guardado en Literatura
Juan P Medina Muñoz

Quindio - Colombia. Bastaría con una taza de café para descubrir lo superficial o sustancioso que puedo llegar a ser. Soy un intento de escritor docente; mi mayor virtud, la imperfección. Todavía sigo en contra de algunos idealismos; creer que la educación es seguir el ejemplo de los mayores. No obstante, si se tratará de apoyar alguna idea social, firmemente sería aquella de Javier Marías; Los seres humanos somos también lo que no sucede, porque la imaginación, a pesar de ser intangible, es la causa de todos nuestros sueños fallidos de camino al éxito.