Tres días

Es apenas martes y ya no puedes con la vida. Estás a punto de darte por vencido, estás cansado de que siempre sea lo mismo. El cansancio y el estrés te consumen con cada segundo y lo único que notas pasar frente a tus ojos es la vida y las ganas de vivirla esfumándose de tu cuerpo.

Te dices que todo estará mejor. Te dices que sólo tienes que lidiar con cuatro días más, pero las siguientes siete horas se ven infinitas e insoportables, como tu hermana Laura. Te dices que sólo tienes que soportar la siguiente hora y luego todo estará mejor. Así que soportas la siguiente hora. Y sobrevives. Sales intacto, el tiempo aún no puede contra ti. Pero te quedan otras seis. Te dices que sólo tienes que soportar dos más y luego todo estará bien. En dos horas irás quizás por tu hamburguesa favorita, o quizás por una dona, o quizás por un helado. No importa, en dos horas podrás tomar un descanso de este infierno, insoportable como tu hermana Laura, y harás algo que a lo mejor disfrutas. Sólo tienen que pasar dos horas más.

Dos horas pasan y te das cuenta de que tienes frente a ti aún otras cuatro. Es como si cada vez fueran más en vez de menos. Pero es soportable, saldrás intacto nuevamente, pues la vida no es más fuerte que esas cuatro horas. Sólo tienes que pasarlas. Aunque

cada

segundo

sea miserable. Alguien pasa a prisa a tu lado y te golpea. Es accidental, lo sabes. Pero no se disculpa. No se excusa. Ni siquiera te mira. ¿Es que nadie te ve? No, no eres invisible. Luis te ve, te ve mientras te sirves el café más aburrido de todos y se acerca para decirte no sutilmente que qué buena elección, que a ver si así dejas de engordar. Piensas, ¿era necesario que se acercara para decírtelo? Para el volumen de voz que utilizó pudo habértelo dicho desde los baños y le hubieras entendido perfectamente. ¿Realmente vale la pena seguir en este lugar, soportando sin decir una sola palabra a gente desagradable? ¿Lo que te espera en casa es motivo suficiente como para aguantar los golpes que Luis va dando a todos los hombres que se encuentra porque en su infancia hayan atentado tanto contra su masculinidad que una aproximación civilizada hacia otro macho le sea imposible? Lo vale, sí, lo vale. No es mucho lo que hay en casa. Pero lo vale. Lo que no vale es dirigirle la palabra al cuerpo repulsivo que alberga a Luis Reyes.

No han pasado diez minutos de aquella grotesca interacción con Luis Reyes cuando vez a Lily a mucho menos distancia de tu cuerpo de la prudente y te grita ¡Hola! y piensas, ¿es necesaria esta invasión a mi privacidad? Pero sólo faltan tres horas. Tres horas no son nada. Todo estará mejor cuando termine todo.

Tres horas pasan y sobreviviste. Ahora sólo quedan tres días más. Tres días más del mismo infierno hasta que llegue ese par que a todos alegra, esos dos días, esas cuatro docenas de horas en que podrás ser tú y que nadie te moleste.

Pero te das cuenta de que esas horas tampoco son tuyas y tampoco representan el fin de esta depresión. Salir sano y salvo de los siguientes tres días es solamente otro plazo que habrá de cumplirse dentro de otro tiempo que habrá de llegar. Han pasado esos tres días y te dices que sólo tienes que sobrevivir la misma dolencia hasta agosto. En agosto todo estará mejor. Agosto es el límite.

Ha llegado septiembre y las cosas siguen exactamente igual. Luis Reyes sigue creyendo que tiene el cuerpo como para criticar el tuyo y Lily Cedillos sigue creyendo que te importan las cosas que te dice.

La expresión en tu rostro sigue siendo la misma. No encuentras las fuerzas para cambiarla, no encuentras nada en el tiempo ni en el espacio que te haga sentir que vale la pena seguir esperando que los meses pasen y que pasen los días. Ha llegado septiembre y te diste cuenta de que agosto no ha estado tan mal. Que ha traído consigo lo que prometió, pero las cosas siguen igual.

***

Han pasado seis años.

 

Y te has dado cuenta,

de que todo este tiempo,

has sobrevivido.

 

 

Es todo lo que has hecho.

Y te das cuenta de que todos estos años, has sobrevivido cada segundo.

Y te has pasado todo este tiempo sobreviviendo.

Te has perdido tantos años de vida, mientras hacías lo mismo que todos.

Aunque todos han vivido.

Y parece,

en retrospectiva,

que vivir… ha sido tu más grande error.

Fotografía: Clemens Fantur

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nude morra

Nude morra es escritora y persona con hipersexualidad clínica. Tiene más dinosaurios y libros que amigos, habla siete idiomas y los siete los habla mal. Su banda favorita es Oasis y las películas de Tom Cruise son su debilidad. Si la ves por la calle, cómprale un helado de vainilla. Sígueme en Twitter: @nudemorra