Sus putas y yo

A las que nos recorre el cuerpo con las manos excitadas.
Nos besa el cuello repetidas veces.
Y ni hablar de cuando llega a los senos.
Y suspira sólo para ti (y las demás).
Cuando te hace sentir especial.
Y te toma despacio.
Y luego al ritmo que te guste.
Cuando usa los dedos.
Y te sientes satisfecha.
Por fin.
Al terminar se acuesta al lado de ti, ofreciendo su brazo para que reposes ahí.
Pero de nada sirve.
No puedes dormir.
Pensando en las otras.
Y lo miras dormir.
Como bebé.
Feliz.
Mientras te das la vuelta para encontrar consuelo en las cortinas.
O en la gigante ventana de atrás.
Y por fin lo logras.
Dormir.
Al lado del hombre que amas.
Y al rastro de todas las demás.
Que han estado o estarán más tarde.
Después de ti.
Y cuando despiertas, él te dice cosas adecuadas.
Que en el próximo encuentro no recordará, así que las repetirá.
Y se vuelve aburrido.
Y dejas de ser otra.
Otra de sus putas.
Y te conviertes solo en ti.

PD. Redactado mientras escuchaba la lista de reproducción que nos pones a todas.

Fotografía: Kai Williams