Soñando contigo

Estábamos buscando llegar a los volcanes. Seguíamos un camino extraño, con algunas casitas al rededor y un bosque. A lo lejos los veíamos, los volcanes estaban ahí, los señalaste y me dijiste: mira, ahí están. Yo los miré y contemplé su lejanía, jamás llegaríamos, pensé. Tú me tomaste de la mano, caminamos un rato pero aún se veían bastante lejos. Entraste a un lugar, era un billar. Entré detrás de ti, con tu mano en la mía. Te acercaste a unos hombres que jugaban, algo extraños. Les preguntaste como llegar y te dieron instrucciones. Yo me recargué en una columna que sostenía el techo y la estructura del lugar, solo te observaba. Volteaste y me miraste, con esa luz en tus ojos que tanto extrañaba. Tenía mucho que no la veía. Te tomé de la cintura, te acerqué a mí e intenté besarte como solía hacerlo. Te alejaste un poco y me dijiste que no. Recordé todo. Recordé que teníamos más de 5 meses de no estar juntos. No dije nada, solo acepté que te alejaras. Tampoco dijiste palabra alguna, solo me miraste y trataste de acercarte ahora tú a mis labios. Me hice a un lado. «No quiero tu lástima», dije. Tú tratabas de besarme y yo te esquivaba, me dijiste que no estuviera así. No dije nada. En ese momento desperté. Recordé el sueño como si hubiera sido un hecho de ayer. ¡Mierda! Tenía bastante que no venías a visitarme en mis sueños. ¡Las clases! Tomé el celular, que se estaba cargando, para ver la hora. Eran 8:30, mi última clase en la facultad era a las 8. Ni a putazos llegaba. Vi que tenía un mensaje, era tuyo…

Fotografía por Alexis Vasilikos

Miguel Flores

Estudiante de periodismo. Intento de escritor. Músico frustrado.