Soltar al amor de tu vida o cambiar de vida

Descubriendo las maneras para alejarte de mi vida, terminé encontrándote en ese lugar.
Sueles olvidarte de lo sucedido, sueles hacer que yo lo olvide también.
Algo consciente, no determinante, pero un poco más qué ayer.
Las palabras siguen siendo las mismas, las risas, incluso los chistes y esa sincronía.
Tu, siendo la misma persona.
Cada vez que te ibas, te extrañaba menos, cada vez que me hacías llorar, me dolía menos.
Largos días, grandes metas, tontos planes. De pronto pensar en que regresarías dejó de pasar por mi mente, de la nada y sin prometerlo ya no sentía ese hueco al hablar de ti; incluso dejé de hacerlo.
Volverte a ver ya no fue un ataque de ansiedad, los aprendí a sobrellevar cuando me fui.
Mirarte fue natural, como si nunca te hubieras ido, pero también esa sensación de necesitarte se había perdido.
Te miré por muy pocos segundos, temía que me volverías a atrapar.
No te solté. cambie de vida, una donde ya no estuvieras en mis mañanas, una donde ya no me durmiera de tanto llorarte, una vida donde no esperara tus mensajes, tocarte o simplemente escuchar tu respiración.
No tenía de otra, nunca podría soltarte, nunca podría decirte adiós, esa vida donde soñaba pasar mis días contigo hasta ser tu sombra en cada uno de tus movimientos, esa vida donde tu mano fuera la guía, donde compartieras cada uno de mis segundos, ya no podía estar en esa vida sin ti.

Decidí cambiarme a donde aunque todo me recordara a ti, ya no esperara encontrarte, donde mi compañía fuera aleatoria, o en casos de placeres una cerveza y un cigarro escuchara mis historias de mi día a día.
Mi nueva vida donde mis metas son las únicas, donde nuestros sueños solo fueran míos, donde no me preguntara que me faltaba para que decidieras quedarte por mero gusto, no por costumbre y miedo de algo nuevo como nos sucedía.

Una vida donde tocarte ya no fuera el final de mis jornadas, donde dormir contigo ya no fuera ese mágico placer y adicción que hace algunos meses me negaba a olvidar.

No te confundas, algunas veces vuelvo a esa vida, pero ahora solo es una manera de no dejar que te desvanezcas.
Mi amor, siempre serás el amor de mi vida, pero no en ésta.

Fotografía: Anne-Sophie Landou

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Ann Rioja

Usualmente escribo mejor cuando estoy rota, veintitantos años. Algunos me dicen Ana y otros "Saturno". Para aprender tuve que destruírme. No escribo de nadie real, siempre los invento yo.