Siempre quise que voláramos juntos

Y siempre quise que voláramos juntos.
Quise contigo Madrid, París, Barcelona o New York.
Que me explicaras como usar un mapa y no me dejaras perder, no sólo en mí, sino también en alguna enorme ciudad.
Besarte despacio en un metro mientras los demás nos miran.
Ver desde el cielo lo lindo que puede llegar a ser Manhattan y contarte que alguna vez vi un portacartas inspirado en su maqueta.
Acariciar tu barba entre pinturas en algún museo de Buenos Aires o tomarte la mano mientras caminaba por el centro de alguna ciudad e imaginar como mil historias han pasaba por ahí y la nuestra es una de ellas.
Hablarte de aquel edificio que está inspirado en la Bauhaus o el Art Nouveau y mostrarte porque Morris odiaba a Cole y viceversa.
Decirte porque «Dios está en los detalles» según Van de Velde.
Ser mí todo y ser mi nada como siempre, como nunca.
Arruncharme cerca a tu cuerpo, tan cerca que no sienta el frío que hace afuera de una carpa.
Que hicieras una fogata mientras yo buscaba los masmelos y los palitos para cocinarlos en la noche.
Que la lluvia lavara nuestros tristes corazones mientras nos dejábamos llevar por la corriente como las tortugas.
Correr porque sí un jueves en la noche y verte despertar un sábado cualquiera.
Pintar tu espalda con La noche estrellada porque siempre amaré a Van Gogh.
No dejar que tu soledad te consuma y besarte para reafirmar que estoy allí y que siempre lo estaré.
Ser tu pintura impresionista o futurista y que fueras mi fundamento de diseño, mi simetría y mi gradación.
Hacerte chocolate caliente y waffles de desayuno mientras afuera el viento sopla tan fuerte como hoy.
Estar en pijama hasta las 4 de la tarde viendo todas las películas de Star wars o Batman.
Ir a teatro, no importaba en donde desde que fueras un señor con monóculo.
Ir en bicicleta a todos los rincones de Bogotá para abrazarte mientras escuchamos música clásica o tomamos el sol en algún parque.
Amarte en una sala de cine aunque vea tu cara a medias por la luz de la pantalla.
Acariciarte mientras duermes y dormir pegada a tu cintura y cadera como los koalas.
Decirte un día que solo nos fuéramos, no importaba a donde, solo viajar y escapar de todo y de todos.
Verte después de que fueras a tomar una cerveza con tus amigos, que me contarás qué hiciste y luego consintieras mis crespos casi rojo mientras duermo en tu pecho.
Comer arroz chino en el sofá o acostarme en tus huesitos mientras lees algo que probablemente nunca entienda porque está en latín o en griego antiguo.
Ser aves de colores como el mito que nunca terminaste de contarme, ser conejos o ardillas, ser tortugas que van despacio y con calma, ser búhos y ser delfines rosados que sólo se asoman cuando se sienten seguros.
Hacer el amor en un avión, en un carro, en el banco o en una iglesia.
Decirle a nadie o decirle a todos lo que eres o lo que no.
Hacerte reír con algún chiste estúpido y sentarnos sin decir nada mientras escuchamos la lista de reproducción que me hiciste cuando me llamabas princesa.
Besarte mientras vemos Casablanca o La ciencia de los sueños porque siempre amaré lo romántico y triste que son.
Tomarte de la mano mientras contemplamos la ciudad desde lo más alto de la rueda de Salitre y entender en ese momento que no hay un antes o un después sino un ahora y que todos nuestro miedos caen desde allí.
Ir al Mambo o poder terminar de recorrer el Museo Nacional.
Llevarte al espacio que más amo en la ciudad y hacerte correr por entre cuadras y gente hasta llegar al Museo Botero y besarte los párpados en la terraza de la Virgilio Barco aunque esté cerrada y toque quitar la cinta de seguridad.
Llevarte a comer a Wok porque amo el ramen y tú el sushi.
Sonreír mientras te lleno de picos la cara.
Que beses mi miedos mientras pasas tus brazos por mi cintura.
Romper las reglas de cualquier juego para terminar la noche en una cama cualquiera, en un rincón cualquiera.
Mostrarte porque Dreyfuss era mejor que Loewy y lo que más me gusta de las Vespa.
Mostrarte porque amo el diseño, lo mucho que me gustó un nombre de una tienda, porque Sólo Tengo Un Amor y es el diseño y eres tú.
Porque todo siempre estará bien mientras sea contigo, mientras esté a tu lado.

Siempre quise saber lo que es una primavera y que llenes de flores de colores mi cabello rojizo.
Siempre quise saber que era un otoño y perderme entre hojas muertas y árboles tristes y que el viento sople tan fuerte y me abraces como si tuvieras miedo a perderme entre los paisajes naranjas.
Que sea invierno y beses mi nariz roja.
Que sea verano para que pueda ser tu sirena y tú algún marinero o pirata que me halle entre las grandes olas del mar.

Porque serás mi musa favorita, mi canción añorada, mi sueño más húmedo.
Porque serás mi historia inconclusa, los labios más suaves, mi laberinto preferido.
Porque tus brazos siempre serán mi hogar, el sitio más cálido en el mundo.
Serás mi reposo, mi conexión más fuerte, serás todo y nada.
Serás tú.
Porque siempre tendremos París, aunque nunca lleguemos hasta allá.
Buenas noches. Buenos días. Hasta luego.

Fotografía: Georgia Ponirakou

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Roja
Autor

Déjà vu, diseño, fotografías análogas y caminatas sin rumbo.