Se escapó mi amigo Caos

Es la primera vez que viajo y no lo hago por huir. Siempre que viajaba, lo hacía para escapar de algo; de la gente, de la monotonía, de la cotidianidad, de mis problemas, de la yo en la que sentía que me estaba convirtiendo y no quería ser… ahora no tengo de qué huir y se siente extraño. Creo que nunca había estado tan calmada y tranquila en mi vida, y es como si ahora no supiera qué debo hacer con ella. Mi vida siempre fue un torbellino, y ahora…

Calma…

Calma…

Puede que lo que vaya a decir sea inverosímil, una cosa en verdad rarísima y casi surrealista en estos días, pero creo que estoy contenta con lo que es, con lo que tengo, con lo que soy. Mi vida se ha vuelto buena, joder, ¡es buena! ¿Cómo se supone que reaccione a eso? Los humanos necesitamos drama para funcionar, ¡necesitamos sufrir y tener conflictos para hacernos la vida más interesante! Lo-ne-ce-si-ta-mos, o quizá no, pero uno crece tan ajetreado y a prisa, que se acostumbra a la catástrofe, y por eso llega a la adultez creyendo que siempre tiene que ser así. Ahora la quietud me hace sentir satisfecha e incompleta; me da ansiedad y calma a la vez. Estar en un lugar así de lejano y desconocido, sola y con todo al frente por descubrir, ¡y no estar huyendo de nada! Carajo, ¿qué es eso de dejar a un solo ser humano enteramente, únicamente, específicamente para explorar todo lo que tiene enfrente, sin otras pretensiones extras como escapar, conocer, amar… ¡joder! Qué locura… ¿Qué será de los aventureros que usan únicamente al mundo como estandarte y pretexto para hacer todo esto que acabo de mencionar, cuando conocer al mundo y nada más de verdad se convierta en el único sentido para no quedarse quieto?

Caray… creo que tendré que resignificar mis viajes, sobre todo los solitarios. Ahora me veo en una inusual situación sentimental conmigo misma en la que floto entre querer “hacer amiguitos” urgentemente y desear con todas mis fuerzas no tener que hablar con nadie. ¿Y saben qué es lo peor? Que ambas me suenan bien. AMBAS ME SUENAN BIEN. Carajo. ¿Me estaré volviendo conformista, es que acaso voy a morir pronto y por eso Dios me está regalando este momento de paz? ¿Es así como se siente tener un bajo coeficiente intelectual? ¿Me estaré volviendo, si no, una estúpida emocional? Quizá simplemente haya llegado el momento de dejar de huir, y empezar a hacer. O quizás… sólo deba seguir bebiendo este pulque.

Fotografía por Philipp Samsonov

No se han encontrado entradas.