Saber cómo extrañarte, poesía y una palabra inventada

Concebí el título de este escrito cuando escribí en un papelito «te extraño», lo puse sobre un par de palillos chinos enterrados en mi planta favorita y me fui. Me fui seis o siete horas después de eso, pero hacían dos días que vivía sin saber extrañarte. ¿Se extraña correctamente? ¿Existe una única forma?

La verdad es que te extrañaba desde que supe que mi iría, después de 5 años y días de vernos y dejar de vernos por pequeños lapsos parecía que era la primera vez que nos dejaríamos de ver. Será que ahora vivimos más ligados que nunca o será que a nuestros cuerpos ya les parece incomprensible el hecho de no sentirse unidos por un momento cada noche. No creo que nos amemos más, como tú lo dijiste alguna vez; el amor no se siente en cantidad, se siente o no. Pero ahora que amarnos parece un tema recién conocido y diariamente aprendido te encuentro de vez en vez frente a mi rostro, mirándome y diciendo te amo de una forma tan distinta, y al contestar te amo sé que lo digo de esa misma forma, esa que por dentro se siente en una cantidad gigante y que nos hace entender que si bien tenías razón que al te amo no le va la palabra mucho, sí le queda una nueva palabra, una inventada que represente lo mucho, lo grande, lo fuerte, lo incontenible que es amarte tanto.

La última semana contigo fue lo peor. Error tras error, como si a cada paso el anterior siendo el peor pareciera mejor del que seguía, así, interminable y creciente. Despertaba y aunque intentaba creer que el día malo había pasado y el presente sería mejor, algo lo complicaba. Llegue a creer que no debía irme, que cada error que impedía mi partida era precisamente para eso, impedir lo que sucedería.

Me iría y no porque no quisiera estar contigo aunque ambos sabíamos que estábamos en esas rachas de días comunes, peleas sin sentido que crecían como bolas de nieve y una serie de ojos marchitos después de una porción más de lo mismo de siempre. Repetías constantemente no lo entiendo, y así sin explicación todo parecía irremediable. Lo sabes y lo sé.

Tampoco sé qué pasa, estoy quizá como rendida ante muchas cosas que no entiendo y que no quiero entender, porque quizá solo así, no se deben entender. Pero justo ese noche mientras enterraba los palillos chinos en mi planta favorita, supe que de quererte te quiero mucho, que de amarte te amo, pero de extrañarte no sé qué hago, supe en ese momento que extrañarte anticipadamente me daba mucho miedo. Que aunque intento vivir, no hago otra cosa más que sobrevivir. ¿Tú también sientes lo mismo? Cuando te conocí sentí que había encontrado un igual, que mientras todos iban por ahí caminando con el rostro hundido en humo, nosotros no. Quizá cariño lo único que nos alcanzó fue ese humo, un humo que espero desaparezca pronto y nos deje vernos a los ojos, dormir juntos y hacer poesía.

Este es mi intento de eso mismo, de combatir al mundo que se aferra a vivir de corrido sin hacer poesía, y no, me rehuso a aceptarte como un hombre natural mientras vistes pantalón y camisa. Mi poesía es tu piel sin ropa, con el tiempo detenido mientras en mi planta favorita crecen flores de colores.

Te amo treóficamente

Fotografía: Delfina Vazquez