Rutina. Violencia.

Simple como cambiar un par de gestos,
movimientos previsibles por desordenados
salir por unos segundos de la verticalidad
permitir la curva y el estómago
para destrozar la fina línea
de lo cotidiano,
de lo normal.

Paso junto a ella, siento el impulso, rutina.
Frío. Azul.
Un compañero pasando junto a otro.
El trabajo sigue, ya está.
Nada ni nadie
recordará ese
momento.
Todos seguirán sus conversaciones,
sus tecleos,
sus nadas.

Si cambio el pasar,
si doy al sentir
entonces junto a ella, noto animal, tripas.
Ahora me tiro a su boca,
a sus labios
me agarro a su torso con ganas
mientras ella se aterra
la beso con fuerza, con violencia
toco su pelo
siento su piel caliente
rojo
la boca húmeda
se retuerce para tratar de apartarme.
La vida es un terremoto
por breves segundos
dolor en ella
en los demás
violencia
no solo por ese momento
que ahora muchos recordarán
si no por lo que me cambiará la vida
cuando todos lo sepan
me mirarán de otra manera
como incívico
como sádico
como agresivo
impulsivo
peligroso en definitiva.

Un momento, un gesto que aplastará la
imagen que tienen de mi.
Todo solo por un solo momento
por dejar libre lo animal
un impulso nervioso
que se saltó las normas
las rutinas
la normalidad
el orden
el consciente grupal
y al otro.

Malditas rutinas.