Reprise de un bosque de la China

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En un bosque de la China

La chinita se perdió

Como andaba solita

Con la cámara la siguió

 

En un bosque de la China

La chinita se escondió

Le perseguía Mao la cola

de dragón: la revolución

 

Era un bosque de la China

Lo que Jean Luc imaginó

Tan lejos en la Francia

Mientras fumaba galoises

 

Corren los chinos a cuadro

En las imágenes de archivo

Con la voz en off de Jean Luc

Y la música incidental

 

La revolución: un nicho de mercado

Un espejo la pantalla donde se mira

Una moda que pasa hambre y frío

La línea de ensamble Made in China

La noche de los chinos es nuestra mañana

Cuando dormimos los niños chinos

Cantan a coro el desayuno antes de trabajar

En sus manos: el futuro que no llegará

 

Cantan para Mao

cantan para Jean Luc

Cantan para Anne

(no Karina, la otra alemana,

La que salió en La Chinoise),

cantan la Revolución

Que va en coche

Y con la mano dice adiós

 

Era de no noche

Y la chinita tenía celos

Celos tenía de la consigna

Anduvo un rato

Y se sentó

Junto a la china

Junto a la china

Jean Luc llegó

 

Y Jean Luc que sí (y ella que no)

Y Jean Luc que sí (y ella que no)

Y Jean Luc que sí (y ella que no)

Y al cabo fueron, y al cabo fueron

Y al cabo fueron de una opinión

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Ricardo Pohlenz es poeta y escritor. Es el mayor de cinco hijos, todos varones; su padre es ingeniero mecánico electricista y su madre estudió comercio. Su hija estudia letras clásicas y tiene la esperanza de entrar al CCC. Tiene cierta predilección por la comida oriental, en especial los tallarines y los rollos primavera, tal vez como evocación y homenaje de la segunda secuencia de Blade Runner. Una magdelena proustiana como puede serlo también el Toma 5 del Cuarteto de Dave Brubeck, la secuencia de los elefantes rosados en Dumbo, el sabor de los cruasanes (que puede llevarlo a las lágrimas), las galletas de jengibre y la fanfarria de la 20th Centruy Fox. Entre los temas que ha trabajado están el cine de Godard y de Antonioni, la música de Terry Riley, el comportamiento de los osos en libertad, algunos romances medievales, la premisa que está escrita en la portada de la guía para pedir aventón en la galaxia (es decir, guardar la compostura y no perder suelo), los martinis sacudidos (no agitados), los continentes perdidos, el momento presente y la evolución de algunas series televisivas estadounidenses. Tuvo alguna fascinación por el ceviche, primero por la palabra, una fijación que ha evolucionado desde que la oyó mentar a su padre durante una rápida visita de Acapulco (la muerte prematura de un pariente en Mazatlán la hizo breve), ahora la tiene por el aguachile. A veces trabaja en silencio, a veces con soundtrack (puede ser Miles Davis, John Coltrane o Charlie Mingus, puede ser también Talking Heads, Joy Division o M.I,A, Tiene cierta propensión fallida por emular a Samuel Beckett. Se deprime cuando lee a W.G. Sebald. No cree en el futuro, en el después, ni en las buenas intenciones. Es autor del libro de relatos Lounge, el libro de varia invención La vocación del submarino y la plaquete de poesía Oración para gato y dama en desgracia. También es crítico de cine.