Por un momento…

Se encareció la noche
con tu mirada.

Las nubes cortaron tu cabello
y a tu anhelo.

La marea subió
y tú te adormilaste por una dulce ola.

Sin importarte la condición de la luna
decidiste robártela.
Agotarla cada noche,
consumirla hasta que dejara de resplandecer.

Y solo así lograste dormir, y
dejaste descansar a tu gato melancólico.

Y finalmente te marchaste
con las sabanas entre cada paso,
con la costumbre de observar
sombras en los pasillos
y con un estambre…
con el que tejeras un día de otoño.

Fotografía: John Kilar | Instagram