Pinche perro

Hice la pregunta al aire dentro del depa para ver quién jijos de la chingada se había comido mi gansito y nadie respondió: tanto ese puto gordo como la pendeja de Liliana, se hicieron que la virgen les hablaba.

Yo pienso que fue la pendeja de Liliana, esa ruca no se come las manos nomás porque no tendría con que agarrar la comida de otros, hace una semana agarró mi lechuga y mi último jitomate para hacerle un sándwich a su novio.

Pero bueno, después de mi coraje porque se comieron mi gansito (por tercera vez en la semana) fui a la tienda a comprar otro, después regresé y me metí a mi habitación para alistar mi ropa, mi buen amigo Isaac iba a ir a visitarme.

Llegó Isaac con un six de cerveza Victoria y otro six de mi cerveza orgánica favorita, la super Honey Dew. Yo ya estaba lista y estaba preparando la cena, cenamos carnes en su jugo. La Liliana salió nomás a ver qué chingados se tragaba, pero apechugamos las chelas y la olla con comida para que no nos fuera a dejar sin tragar y beber. Esa cabrona es cosa seria.

Después de cenar empezamos a pistear en la sala del departamento y luego me contó de su cita fatal con la chica que conoció en Tinder. Resulta que la chica tenía novio y por obra del mismísimo diablo se encontraron al novio de esta en el mismo bar en el que habían quedado, terminó en pelea y así. Me reí un chingo, a Isaac nunca le sale nada bien en el amor, pero no se agüita.

Ya en la madrugada estábamos muy pedos cuando salimos al Oxxo de enfrente del depa a comprar chela y le dije que no se fuera porque #sitomaNOmaneje y que si quería se podía quedar en algún sillón a dormir y pues así lo hizo, calló rendido.

Ya con esta, eran tres noches seguidas de Isaac durmiendo en la sala de mi casa.
Me desperté como a las 5:40 AM porque escuché ruido en la cocina, salí del cuarto a ver qué pedo. NO MAMES: estaba el Isaac con la puerta del congelador abierta, comiéndose mi gansito. Él era el que se había estado comiendo mis gansitos últimamente.

No le voy a pedir perdón a Liliana porque sí es una pinche gusga, pero sí voy a reconocer que ella no fue la que se comió mis gansitos.

Cuando crean que alguien no es capaz de comerse sus gansitos, dejen uno en el congelador y verán lo que pasa.

Es como cuando confiaste en la fidelidad de tu ex cuando tú estabas ocupado estudiando para el segundo parcial, así, igualito, deja tu gansito y te van a madrugar.

Fotografía por Ellen Hutchinson

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