No quiero despedirme de esta manera

Me das todo el mérito de lo que he conseguido hasta el día de hoy, pero no te has dado cuenta de la semilla y las ganas que pusiste en mi desde el día que te conocí.

Me diste el impulso se crecer, de finalmente ser yo y de conseguir todo eso que quería y hoy tengo. Fue gracias a ti.

No digas que lo hice sola, no. Con tu apoyo, tus palabras, las ganas de crecer juntos y tu maravilloso poder de creer en mi, lo he logrado.

Ninguno tuvo el camino fácil, así como nuestra relación pero con cada día que se ponía difícil estaba segura de que lo único que quería era seguir contigo pese a aquella mala vibra que a veces nos redeaba.

No fue falta de afecto o comprensión, creíamos en nosotros y no sabes como duele a cada hora del día saber que ya no somos y que te sigo queriendo con cada parte del cuerpo que te pertenece, quisiera poder gritar, dejar de sentir esta opresión en el pecho y estar en esa cama abrazados  y sentirme en mi lugar favorito.

Eres la parte más importante que ha existido en mí, ocupas todo el lugar, me habitas. En ti me siento segura y tranquila. Eres mi hogar, mi lugar, imagen, sonido y olor y sabor preferido.

La conexión que siento contigo no lo tendré con ninguna persona, estoy muy segura de eso. Nadie me ha escuchado y visto como tu lo haces porque lejos del cuerpo, tu me viste más allá, descubriste mis pensamientos y mi sentir y así tal cual soy me quisiste.

Aun tengo mucho que aprender, conocer y descubrir de ti. Me diste motivos para brillar junto a ti y creer que aquello que quiera hacer es posible si yo me lo propongo, también me diste la seguridad de ser quien soy y no darme por vencida ni un solo momento.

Quizás sientas que todo esto no fue por ti pero no te has dado cuenta de lo maravilloso que fuiste todo este tiempo.

Y gracias.

Si he de decirte adiós y no se por cuanta medida de tiempo y aunque no pueda hacerlo personalmente porque aun temo que si te veo una vez más me derrumbe por todas partes y ya no quiera dejarte ir, te estoy infinitamente agradecida: Por cada día que me diste, por cada palabra, por cada canción y risa, por los abrazos y los besos, las noches y las caricias, por tu comprensión y confianza en mi, por siempre ver que es posible dar un empujón más, un salto, por no lastimarme, entrar en mi mundo, darme un pedacito de tu vida y tu tiempo y quererme.

Me voy a quedar con cada día que me regalaste, no hace falta decirlo porque tu sabes todo lo que tuvimos y estoy feliz de que nos hayamos visto hace tiempo en aquella página de dates y después encontrarnos en aquel bar y pasar un día de los muchos que tuvimos felices.

Quisiera que esto no terminara de esta manera, que tuviéramos más oportunidad para vivirnos y contar con más momentos, pero estamos en un punto en el que no sabemos como arreglar algo que parece ser tan fácil pero que hoy lo vimos tan frágil que decidimos decir «mejor ya no».

Te voy a querer hasta que mi cuerpo decida que es momento de dejarte ir, vas a seguir aquí conmigo en todo momento. No es fácil, si no lo fue las veces anteriores menos lo será esta vez. Estábamos tan enfocados en nuestros sueños y metas, que nos olvidamos de nosotros mismos por un momento y dejamos ir esa parte que completaba nuestro círculo de felicidad: tú y yo.

Te estoy agradecida por este pedacito de vida que compartimos y que este sentimiento de amarte aquí estará para ti, rana.

Gracias.

Fotografía por André van Tonder