No has visto Californication

Me debes algo.
Algo que te presté.
Aunque siempre fue un regalo, según yo.
Pero le debo.
Y ojalá siempre le deba algo.
Sería y es el mejor pretexto. El mejor pretexto para
cualquier noche de lunes aventar un inbox.
Pero al parecer no le importa.
No le importa lo que tengo de ella.
No le importa lo que tengo mío.
No le importa lo que dejó.
No le importa lo que me dejó, ni lo que fui con ella.
Ni lo que soy sin ella.
Al parecer.
Pero pregunta.
Y pregunta inocentemente.
Como el inicio de cualquier mentira.
“¿Y pinta a que termina con ella? ”
“Pinta a que el wey no se la saca de la cabeza a pesar de
todo lo que vive”, balbucea el de este post.
“No está padre por el tipo”, she said.
Pero que descanses, concluye.
Encontrarás a alguien.
y
nite
nite.
Tal vez Karen* (*los nombres de los involucrados han
sido cambiados para proteger su intimidad) se dará
cuenta algún día.
Tal vez,
quiénsabe.
Nihankmoodysabe.
Fin.

Fotografía: Quentin.Ø’Malley

Guardado en Colaboraciones

Viajero en búsqueda de la aventura que no existe, acampa en desiertos, bosques y selvas. Recorre por las noches las letras de su antigua máquina de escribir para descubrir las narraciones que le son reveladas en el humo que emana de sus cigarros. Lector ávido de un argentino llamado Julio que le ha otorgado el delirio de soñar sobre papel, seguidor de un gringo de nombre Ernest al cual imita en su sed etílica para mostrar la realidad. Poeta de narraciones cotidianas que hace mágicos los objetos con los que convivimos a diario. Conservador de la antigua tradición de narrar lo que le acontece en su día a día sin más afán que el de seguir contando historias. Todo ello se amalgama para crear en su espíritu a un escritor que quiere hacer verosímil lo absurdo del mundo.