No disponible

Esa actitud de “sorry”.
Ese “ya me fui”.
Esas ganas de que esté ahí, para cuando tú quieras.
Ese mensaje casual para ver si estoy disponible.
Esa falsa disponibilidad tuya.
Ese “se me acabó la pila”, “me quedé dormida” o “tengo un
chingo de trabajo”.
Ese “ojalá nos veamos pronto” (que parece “ojalá me veas, tonto”).
Ese “te marqué y no me entró”.
Ese “eres lindo”.
Ese “sí, pero no ahorita”.
Ese encuentro fugaz.
Ese maldito momento, esa chispa.
Ese me la estoy pasando bien, me la paso bien, pero tengo miedo.
Esa cobardía tuya,
Ese pavor,
Esa angustia.
Ese no me quiero arriesgar.
Ese susto.
Ese suspenso.
Ese “luego hablamos”.
Esa cita falsa.
Ese pretexto.
Estas ganas de tenerte cerca.
Siempre.
Estas ganas de explicarlo todo.
Siempre.
Este sentirme fuerte.
No siempre.
Y menos con tu actitud de “sorry”.

Fotografía: Quentin.Ø’Malley

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Viajero en búsqueda de la aventura que no existe, acampa en desiertos, bosques y selvas. Recorre por las noches las letras de su antigua máquina de escribir para descubrir las narraciones que le son reveladas en el humo que emana de sus cigarros. Lector ávido de un argentino llamado Julio que le ha otorgado el delirio de soñar sobre papel, seguidor de un gringo de nombre Ernest al cual imita en su sed etílica para mostrar la realidad. Poeta de narraciones cotidianas que hace mágicos los objetos con los que convivimos a diario. Conservador de la antigua tradición de narrar lo que le acontece en su día a día sin más afán que el de seguir contando historias. Todo ello se amalgama para crear en su espíritu a un escritor que quiere hacer verosímil lo absurdo del mundo.