Naranja

No me cansaba de decir que no quería, que no podía, que no debía.
Cuando llegó el momento salí corriendo.
Huir sonaba a la solución.
Escapar era la única opción.

Basarnos sobre el sillón.

No había entrado ahí. Después de años todo parecía familiar, la casa, la puerta, la cocina, su andar.

Caminaba por la calle con el celular en la mano.
Naranja.
Deliciosa.

Quise decirle lo sexy que se veía, quise besarlo, colorearlo, absorber su luz.
Caminaba y dominaba al mundo.
Mi mundo.

Y recordamos todo de a poco, recordamos algo y me supo a dolor.
No podría no doler. Duele siempre pero es tan hermoso…

No puedo dejarlo, no puedo olvidarlo, no puedo seguir jugando.
Sé que lo palpito, lo creo,
lo vivo y lo deshago.

No podía.

Lo estuve pensando y se me hizo largo, recorrí el camino y me dió para pensarlo despacio.
Aunque no pensé nada.

No debía.

Pero fui allí. Lo miré, detenida, discreta, profundamente. Lo saboreé, lo besé, me hundí en él. Le quité su luz, me quito lo más claro y volvió a brillar, me quitó el sueño, me quitó el miedo.

Y aunque no quería. Quiero más.

Fotografía por Andrey Rachinskiy