Nada nos salva

Esta noche hubiese preferido salir al jardín, pero justo cuando me disponía a dejar la habitación,
hubo algo que me detuvo; no se qué y tampoco con qué intención … Nada mas decidí hacerle caso.

Un día extraño de hecho, empezando desde recordar quien era, hasta caer la noche declamando en voz alta lo que soy ahora, y sin mucho mas que contar en un punto, me sentí resumida en el mismo.
Y justamente fui cayendo en cuenta y silenciosa que inevitablemente una gran parte de mi extraña a la que fui, no como intentaba hacerme creer, que era a esas personas que estuvieron y que entre ellas había olvidado algo muy importante.
Anhelando volver a verlas, mirarlas a los ojos y recoger cualquier prueba del pasado cuando eso por fin sucediera. Testigos, que son casi tan borrosos como aquella energía mía, que aunque no era la mejor, ni la mas entusiasta, por lo menos era nueva.
Tan inocente como culpable/responsable de todo lo que me pasaría al día de hoy, de movimientos bruscos que me han desgarrado un poco la gana de vivir y al tiempo descubrir el grito de la poca que queda, en su deseo de querer hacerlo, y casi tan inteligente como un virus reconocer su manera en como logra esconderse, sabiendo que la escucho pero no puedo saber donde esta.

Fotografía: Catherine Lemblé

Una Tierra

Soy Una, aficionada al cine y a la música suavecita.