Molloy

Intento salir a caminar todos los días. No sé por qué pero los domingos me cuesta más trabajo que otros días. De cualquier manera lo logré. Salí a dar un paseo al parque.

Mientras caminaba, iba mirando el suelo y de pronto vi una piedra extraña. La levanté. Estaba tibia y olía a pescado. No era una piedra: alguien comió ostiones y olvidó la concha en el suelo. No me gustan los ostiones, pero me dieron ganas de lamer la concha. Comencé a hacerlo y lo estaba disfrutando hasta que un perro salchicha se me echó encima. Me atacó por la espalda. Los dueños tardaron un rato en controlar a su bestia.

Hace más de diez años, cuando estaba estudiando en la universidad, mi compadre Bob no era mi compadre todavía, era mi profesor de literatura. Para su clase, tuvimos que leer Compañía, de Samuel Beckett. También leímos Esperando a Godot. Pero mi libro favorito de Beckett es Molloy. Recuerdo en especial la parte en donde uno de los personajes lame sus piedras. Pero ese libro lo leí hasta después de terminar la universidad. Entonces mi compadre ya no era mi maestro, era ya mi compadre.

Cuando era niño y terminé de ver por primera vez la película Una pareja de idiotas, fui a la cocina, abrí el congelador e intenté lamer el cajón escarchado. La lengua se pegó al hielo. Me quedé allí pegado un momento y luego me jalé hacia atrás para despegarme. Un trozo de mi lengua se desprendió y quedó pegado en el cajón. Me dio un escalofrío. Desde entonces solamente lamo objetos tibios.

Fotografía por Sarah Kaplan

Abel Ibáñez G.

Director y editor de ERRR Magazine. Músico y escritor. Nací en la Ciudad de México y hace unos años me mudé a Australia. Me gustan mucho los frijoles y las aceitunas.