Mimí sin bikini en el camión

No era mi lugar.
El mío era el 22, pero estaba sentado un señor gordo con
su esposa al lado.
Y era el único lugar.
El único lugar.
Libro yo, libro ella.
“¿Insistir, Crispín?”
“¿Fingir mi crisis?”
La libramos.
Nos abrimos de páginas.
Libramos las horas del asfalto.
Abuelos de nosotros mismos.
Ojos que se atoran.
Brazos que se enciman.
Que se cruzan.
Chingos de post-its sue se sue sue que se queman.
En horas irremediables de memoria.
Trozos de Modiano, de trozos de memoria, de trozos de
sus personajes, de trozos de horizonte.
Trozos de horizontes brincando, frenándose en los topes,
acomodándose en asientos.
Trozos de bikini blanco como separador de libros.
Trozos de barril, de baúl, de vagón.
Vagos vestidos con trozos.
Trompos de tacos al castor.
El castor que juega al trompo en medio de tormentas.
Sal.
Trozos de tormentas de sal de aquí.
Valeria Luiselli es prima hermana de Luis Felipe Fabre-Castell.
Y menuda casa de hojas.
No he aprendido a escribir braille, Zampanó.
Daniel Buren no entiende que soy daltónico,
aún así hizo una instalación en sus ojos.
En sus ojos que no vieron porno.
Pero vieron libros.
Líbrame de tu abrazo, muerte.

Fotografía: Quentin.Ø’Malley

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Viajero en búsqueda de la aventura que no existe, acampa en desiertos, bosques y selvas. Recorre por las noches las letras de su antigua máquina de escribir para descubrir las narraciones que le son reveladas en el humo que emana de sus cigarros. Lector ávido de un argentino llamado Julio que le ha otorgado el delirio de soñar sobre papel, seguidor de un gringo de nombre Ernest al cual imita en su sed etílica para mostrar la realidad. Poeta de narraciones cotidianas que hace mágicos los objetos con los que convivimos a diario. Conservador de la antigua tradición de narrar lo que le acontece en su día a día sin más afán que el de seguir contando historias. Todo ello se amalgama para crear en su espíritu a un escritor que quiere hacer verosímil lo absurdo del mundo.