Microtortura

¿Estas palabras servirán de algo? Lo repito, lo aseguro, y no es por qué sean lo último que me quede sino por que necesito hacerme a la idea; abrir los ojos sirve de algo o mejor quedarse varado, perdido en la inmovilidad, a penas voy acostumbrándome de a poco a presentir el futuro y de nuevo la circunstancia me abruma con su letargo, y ni siquiera de golpe como he visto que tortura a la mayoría; avanza más bien con una sutilidad que va cobrando fuerza con cada instante hasta que se convierte en ese velo que cubre mi existencia, después desaparece con esa pretensión intermitente y cuando se va ya no sé si sufro por qué extraño sentirme mal o por qué no sé vivir avanzando; la ironía reina mi ser, la que me salva y me hunde pero que nunca me deja reposar en los términos medios, la risa y el dolor. Escribo estas palabras por qué aún creo que estás cerca, a un timbrazo de distancia, no peleo contra esa idea aunque en el fondo sé que nunca volverás, hay que aprender a moldear el presentimiento del que hablaba y hoy quiero recrear tu cuerpo, tu voz, tu respiración al dormir hasta que tu ausencia sea tajante, hasta que sea incapaz de mentirme, hasta llegar a lo verdaderamente profundo, darme cuenta que me resta una vida sin ti… Todo este tiempo y esfuerzo dedicado a destruirme y sin embargo cada vez es más fácil seguir avanzando, alimento mis dos lados a la par con tal de asegurar que daré el próximo paso, pienso que tal vez al final hay que caminar hasta que no quede nada de uno mismo, hasta convertirse en el camino, dejar que la fiera y el hombre se maten el uno al otro.

Fotografía: ourutopia