Mi mundo, mi refugio.

La sola palabra “afuera” me aterra
yo desconozco de la desdicha de los demás
sarcásticamente grito cuando la muerte me mira de frente
lloro de alegría cuando los demás se van y sé que no volverán

me visto con mis lagrimas
llamando a la sombra, que crezca más a cada paso que vaya a dar
confiándole mi voz a lo que ya ha muerto
cortando la agonía, mi silencio
la muda de mi ser

Guardando mi desastre, llamando hacia la nada
perdiendo todo al ritmo de mi respiración
instantes tan vacíos, reclamando un instante
que jamas volverá.