Mi muerte llegará como todas

Quizá sin aviso, muy anticipada, o bien, con cita y muy puntual. No tendrá nada de espectacular. Sólo sucederá una mañana, porque sé que al menos la mía (porque existen varias) madrugara.

Estará en casa para el desayuno, le daré un pan dulce, y ésta, esperará a que acabe mi bebida. Mientras (casi) todos llorarán de júbilo al verla entrar a casa, yo seguiré con mis labores. Ésta aguardara sentada en la sala, platicándome a gritos sobre las cosas que aún tiene que hacer en el día.

A cada muerte le pagan por cabeza recolectada, por lo cual, el suicidio es un muy mal negocio. Pues no reciben pago alguno por su trabajo, pero si tienen que llevar los cuerpos que quedan atrás, en sus balsas. Además qué ya nadie paga las dos monedas por viaje. Descubrimos que esa propina es opcional.

El mejor día de la semana, es cuando uno finge estar muerto para que ésta pase a saludar. Así ella aprovecha el viaje, y tú su visita para ponerse al día. Hablan de recuerdos, y de las veces que ella ha venido por tus vecinos. Mientras toman algo refrescante y comen las sobras del día anterior.

Fotografía: John Kilar | Instagram