Mi casa eres vos

Me perdí en el enredo de tu cabeza, pero estoy en casa; mi casa eres vos. ¿qué puedo decir? conozco cada rincón de ti, si es que hasta parece que mi infancia la pase acurrucado detrás de tus hombros, escondiendome de no sé qué. A veces me gusta salir a caminar, empiezo a recorrer el firmamento de estrellas que hay en tu cara, solo para luego sentarme a tomar un café contigo bajo la luz de esos dos soles que orbitan sobre mí y que me miran solo para guiarme con su luz cuando estoy perdido. No puedo olvidar tampoco como cada mañana camino hacia ese monte solitario, pero lleno de vida en el que espero a que llueva pacientemente para bañar mi cuerpo, es como una bendición, mi pequeña. Sin más y bien hambriento, salgo a explorar esas montañas llenas de frutos solo para alimentarme de vos, de ese amor que me llena y que me hace bien.