La Otra Santa María

Soy la Santa María llena de Desgracias desde que me acuesto y me levanto.

No ruego por ti, ni por él ni por ellos; me ruego a mi misma frente a los espejos convexos.

Soy la que dice que los pecados están flotando en el aire porque nunca van a ser perdonados.

Nadie va a perdonarme ni voy a perdonarlos.

Traición, desamor, destrucción. 

De todas las torres, desde la de Marfil a la de David, prefiero la de París. Ahí la vida duele menos.

Soy la Santa María que nunca recibe flores. Soy la que recibe los putazos cada vez que meto el corazón donde no queda espacio.

Traición, desamor, otra destrucción.

Soy la Santa María de las lagunas mentales.

La que te quiere hoy y la que te odia mañana.

La que quieres encontrar pero nunca tener.

La que se acuesta contigo pensando que eres el Espíritu Santo.

La Santa María rota.

Fotografía: John Killar