Física básica

Esto no es una declaración de amor, ni yo estoy comiendo Cheetos.

Yo sólo quería querernos bien.
Yo sólo quería estar aquí para ti.
Yo sólo quería que nos pesaran más los besos que las ausencias.
Yo sólo quería mirarte a la madrugada dormir.
Yo sólo quería cuidarte de todo.
Yo sólo quería que te quedaras, que lo intentaras, que fueras feliz.
Yo sólo quería intentarlo.
Yo sólo quería que tu amor fuera mi bastón cuando la vida me pesara.
Yo sólo quería que fueras mi media mitad.
Yo sólo quería que la mierda se fuera a la mierda.
Yo sólo quería hacer cosas estúpidas contigo.
Yo sólo quería ir hasta tu casa y comernos a besos y hacernos cosquillas.
Yo sólo quería hablar en anáforas y otras figuras retóricas.
Yo sólo quería sacarnos de un imposible.

Ahora hay un vaso roto y un corazón tiritando de frío, ahora ya no hay luz ni tengo un salvavidas, tampoco esperaba más de ti, sé que jamás hubiese podido funcionar, mi lóbulo temporal no me lo perdonará cuando recuerde lo felices que fuimos, ¿cómo explicarle a mi perro que tú ya no estás?
¿cómo explicármelo a mí misma? Te quedaste cuando más razones en la vida había para irte. Te quedaste y me salvaste. ¿por qué la vida me ha premiado contigo?

Tú, tú, tú, tu magia.
Mi trastorno obsesivo compulsivo.

Yo y tú…
No, tú y yo. No tolero los desórdenes literarios ni la falta de ortografía ni alejarme de ti.
Aborrezco las canciones felices y parece que otra vez lloverá en primavera. Ya no sé de qué manera no recordarte.

¿Y con quién veré películas en Netflix cuando la vida me pese?

Te fuiste y contigo se fue todo lo que me hacía sentir viva. Y las ganas de hacerlo diferente con zumo de naranja.

Lo único que hacíamos era calcularnos la velocidad, solo fuimos tiempo/distancia y mil amores.

Sólo fuimos principio, final y física para dummies.

¿cómo le digo a las canciones que ya no me hablen de ti?
Parece que solo me ignoran y se burlan de mi…

No eres la misma persona que conocí a los 17 años y por ti, empecé a escuchar a Luis Miguel.
Me volviste incondicional.

Yo no quería ser nada, pero si tú eras Grecia, yo sería Atenas.
Si tú eras blanco, yo sería gris.

Siempre que nos despedíamos, era para inventar un saludo diferente que nos hiciera de todo, menos falta.

Pero esta vez no, esta vez ya no.

Lo último que te dejé fue un: «gracias por todo ésto.»

Lo último que me dejaste fue un sólo chulo en la conversación.

Fotografía: Julia Tröndle