Estocolmo

Después de caer en tus temidas emociones, mi tan desnutrido cuerpo se aferra a esas migajas de amor que tú me das, a esas sonámbulas experiencias que vivimos sin tanto ruido en las fauces del gran lobo llamado vida, sin embargo son esas yagas que has formado en mi cuerpo las que se infiltran entre mi desfigurada alma y han hecho caer mi ser a ese extraño síndrome de Estocolmo y se aferra a tu figura sin remordimiento.

Es tu efímero aliento el que se ha ido colando en cada uno de mis poros y a formado en mis venas las iniciales de tu nombre. Se fermentan tus lagrimas provocando entre tus parpado un lago de caoba y miel que al unirse con el rímel comenzó la creación de los extraños recuerdos que como tsunami se colapsa en las costas de mi corazón.

Ya es tarde para mi terapia y curar mi extraño síndrome que me hacen no querer retroceder ante tu sombra, me hace adherirme a tu espina dorsal, provoca impregnarme en tu piel como si un tatuaje fuese, sin importar el mal que puedas ocasionarme, yo solo vivo por una razón y es para servirte, para que bebas de mi piel, para que tus pesadillas se disuelvan en mis entrañas y tu paz sea la experiencia que me haga haberme permitido saber que di la vida por algo muy grande llamado amor.

Fotografía por Amanda Aura

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Perpetuo, inefable y efímero individuo. Lo se, siempre contradigo mis aspectos, pero me gusta ser así.