Éramos unos niños

A principios de septiembre, Robert se presentó en Scribner’s de forma inesperada. Vestido con una larga trinchera granate de piel abrochada con cinturón, estaba guapo y parecía perdido. Había […] solicitado una beca de estudios. Se había comprado la trinchera y un billete a San Francisco con parte del dinero.
Dijo que quería hablar conmigo. Salimos y nos quedamos en la esquina de la calle Cuarenta y ocho y la Quinta Avenida.
-Por favor, vuelve -dijo-, o me voy a San Francisco.
Yo no me podía imaginar por qué quería ir allí. Su explicación fue deslavazada, poco concreta. Liberty Street, había alguien que sabía del tema, un piso en el Castro.
Me agarró la mano.
-Ven conmigo. Allí hay libertad. Tengo que descubrir quién soy.
Lo único que yo conocía de San Francisco era el gran terremoto y Haight-Ashbury.
-Yo ya soy libre -dije.
Él me miró con desesperada intensidad.
Si no vienes, estaré con un tipo. Me volveré homosexual -amenazó.
Yo solo lo miré, sin comprender. No había nada en nuestra relación que me hubiera preparado para semejante revelación. Todas las señales que él había transmitido de forma indirecta, yo las había interpretado como la evolución de su arte. No de su personalidad.
No estuve nada compasiva, un hecho que terminé lamentando. Por sus ojos, parecía que hubiera estado trabajando toda la noche colocado de speed. Sin mediar palabra, me entregó un sobre.
Vi cómo se alejaba y se perdía entre la multitud.
Lo primero que me sorprendió fue que hubiera escrito su carta en papel de Scribner´s. Su letra, por lo general tan cuidada, estaba plagada de contradicciones: pasaba de ser pulcra y precisa a meros garabatos infantiles. Pero incluso antes de leer las palabras, lo que me conmovió profundamente fue el sencillo encabezamiento: «Patti – Lo que pienso – Robert». Le había pedido, incluso suplicado tantas veces antes de marcharme que me dijera qué estaba pensando, qué tenía en la cabeza. Él no había tenido palabras para mí.
Mientras miraba aquellas hojas, me di cuenta de que había ahondado en sus sentimientos por mí y había intentado expresar lo inexpresable. Imaginar la angustia que lo había impulsado a escribir aquella carta me hizo llorar.
«Abro puertas, cierro puertas», escribía. No amaba a nadie, amaba a todos. Adoraba el sexo, odiaba el sexo. La vida es una mentira, la verdad es una mentira. Sus pensamientos concluían con una herida curativa. «Estoy desnudo cuando dibujo. Dios me tiene de la mano y cantamos juntos.» Su manifiesto como artista.
(fragmento)

Corría el mes de julio de 1967 y eran unos niños, pero a partir de entonces Patti Smith y Robert Mapplethorpe sellaron una amistad que solo acabaría con la muerte del gran fotógrafo, en 1989. De eso habla este espléndido libro de memorias, de la vida en común de estos artistas, los dos entusiastas y apasionados, que cruzaron a grandes pasos la periferia de Nueva York para llegar hasta el centro neurálgico del nuevo arte. Fue así que acabaron instalándose en el hotel Chelsea y se convirtieron en los protagonistas de un mundo hoy ya perdido donde reinaban Allen Ginsberg, Andy Warhol y sus chicos, y se creaban las grandes bandas de música que marcaron los años finales del siglo XX, mientras el sida hacía estragos.

Título: Éramos unos niños
Autor: Patti Smith
País: Estados Unidos
Idioma original: Inglés
Género: Memorias
Fecha de publicación: 2010

Patti Smith

Patti Smith (Chicago, 30 de diciembre de 1946) es una cantante y poeta estadounidense. Smith saltó a la fama durante el movimiento punk con su álbum de debut Horses (1975). Apodada «la madrina del punk»,? trajo un punto de vista feminista e intelectual a la música punk y se convirtió en una de las artistas más influyentes de la música rock, integrándola con un estilo de poesía beat. Sus letras introdujeron la poesía francesa del siglo XIX a la juventud norteamericana, mientras que su imagen andrógina y "poco femenina" desafió a la era de la música disco. Su canción más conocida, «Because the Night», la coescribió con Bruce Springsteen; llegó al puesto número 13 de la lista Billboard de Estados Unidos en 1978, siendo posteriormente versionada por el propio Springsteen, Keel, 10,000 Maniacs, R.E.M., U2, Garbage junto a Screaming Females, hasta la versión eurohouse interpretada por el grupo italiano Co.Ro en 1992.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *