Entre la risa y el llanto

Allí estaba yo , nuevamente en la habitación de un hotel con todos mis fastidios y rencores . Solo la frustración y yo convivíamos entre tragos de ron de lo más corrientíto pero que se le va a hacer , cuando la soledad es tu confidente los miedos se desbordan cargados de ira y hastío. Con la tecnología en la mano comencé mi ataque a diestra y siniestra a todo el que se me pusiera enfrente de la pantalla y al que pasara por mi mente . No me guarde nada. Por el contrario exagere hasta el infinito y más allá . El diablo me visitó al cabo de unos minutos . Juntos comenzamos a fraguar la embestida y el ataque a pierna suelta . Los dioses del oscurantismo veían felices , regodeándose de emoción apostaban sin pudor para saber hasta donde llegaríamos con las palabras “lindas” y las emociones asquerosas propias de un loco. Quien te escribe perdió la noción del respeto y de las las buenas costumbres. Comencé por mis amistades , seguí con la madre que me pario , ignore a las personas que me amaban y disparé fuego en forma de insulto. No me guarde nadita . Recordé lo lacras que han sido seres humanos a través de la historia y los quise emular … ignoro si lo logré pero de que rompí la tela de la confianza no duda cabe. Corte comunicación con todos . El diablo sonreía , los dioses aplaudían y yo seguía escupiendo todo tipo de improperios dignos de un desequilibrado mental que , huleva dec lo soy. A veces canto y otras veces lloro. Unas tantas más sonrió y otras tantas más enfurezco . La dignidad estaba en la habitación contigua pero jamás me pasó por la mente tocar a su puerta. La llama de la ignominia se encendió dentro de mi ser y me dispuse a sucumbir a calzón quitado sin remilgos ni titubeos. Todos eran unos jodidos , todos eran escupidos a fuerza de letra escrita . Ebrio de coraje y de ron seguí ametrallando a los amigos y conocidos , de la familia , prefiero no hablar . Los mariachis ni siquiera callaron . No había necesidad. Reía de placer al insultar mientras dentro de mi , en un resquicio de mi corazón una voz susurraba súplica . Jamás le preste atención. Hoy lloro, el diablo me abandonó como se dejan a las putas . Se había acabado el amor fingido . Los dioses fueron entre tanto producto de mi locura imaginaria. Al final de la
Noche y en el principio del alba sólo un ser me observo y escucho , fue mi única salida del túnel para ver un poco de luz. No creas que río a carcajadas . Hoy callo , hoy soy un tormento que se va evaporando . Aún me queda ese resquicio en el corazón y un hermano que a pesar de que le arranque la risa se sentó a mi lado, acaricio mi corazón y me llevo a la salida . El sol brillaba en todo lo alto , vi pasar la maldad , le salude y le dije adiós. Mi hermano , Huítzi me dijo ;
Sube al carro que pasearemos por los caminos que ya hemos recorrido , llegará el día en que vas a sonreír y al diablo le vas a invitar un ron , no tan corrientito y le abrazaras. Mientras vuela , eleva tu mirada hacia ninguna parte, entre la risa y el llanto.