El vacío en los tiempos millenial

Esto del spleen es algo que importamos de los escritores franceses, empezó con Baudelaire y reflejaba ese sentimiento de miseria, aburrimiento y de vacío que abrazaba la época.

Hace unos años, el spleen era eso que sentías al despertar después de que tu novia «con la que pensabas que estarías toda tu vida» te rompiera el corazón.

En tiempos modernos ese spleen es aquello que sientes cuando la gente que más te importa o la chica que besaste en el bar anoche te hace ghosting en redes sociales.

El spleen, es que te roben ese celular nuevo que te costó más de lo que ganas en 6 meses de trabajo ultra godín o es estar a mitad de quincena, no tener un solo peso y esperar ansiosa y terriblemente que pase el tiempo hasta que de nuevo te depositen tu lana.

Podria haber una app para medir este sentimiento.

En tiempos de Rubén Darío el spleen tenía una correlación directa con la melancolía. Misma que flota en «El pájaro azul», donde a Garcín lo invade ese sentimiento con un hermoso y trágico final o directa y únicamente reflejado en la literatura de ese entonces en el poema de «Reir llorando» de Juan de Dios Peza.

«Víctimas del spleen, los altos lores,

en sus noches más negras y pesadas,

iban a ver al rey de los actores

y cambiaban su spleen en carcajadas»

En esta era millenial, en la que lo que más vemos son videos de 6 segundos, no podemos detenemos a sentir ese spleen eterno.

Lo desahogamos con un tweet y lo olvidamos con una foto publicada en Instagram.

He dicho.

Fotografía: Sebastián Pérez Rivera