El día en que te fuiste

Entre mándalas  alucinantes y sonidos ensordecedores sumergidos en la promiscuidad de la mentira y el deseo loco de asesinar,  el deseo de volver a amar. 

Deje de pensar.

No podía respirar ahogado por la asfixiante neblina causada por el sudor que gota a gota recorría tu espalda en ritual con la sangre emanada  por mis labios venenosos encendidos de venganza. 

Excéntricos sentimientos, mandíbulas rabiosas, magia blanca y negra.

La realidad se alejaba más de mi. 

Alimento indigerible pensamientos con prisa y yo llegando al límite, tendencias homosexuales, demencia, esquizofrenia.

Suculentas flores devorando murciélagos a mitad de la noche entre plagas de dolor y ganas de gritar que no te fueras como hace diez millones de años lo hiciste.