El desorden de María

¿Cómo me enamoré de María? Al parecer fue cuando me di cuenta que dormía ocupando toda la cama o aquellas veces cuando noté que sólo ronca una vez pero tan fuerte que ella se despierta y al abrir los ojos sólo se ríe, se voltea y me pide que la abrace. O tal vez fue cuando se enojó por primera vez conmigo por agarrar comida de su plato o cuando creyó necesario cambiar lo que habíamos ordenado porque lo mío estaba más rico. Seguro que fue al ver cómo explota de vida y cómo llora con tanta intensidad. Puede ser que haya sido la forma en la que me pidió que pusiera mis pies encima de los suyos en las noches de frío. Me imagino que fue la primera vez que la vi despertando a mi lado o cuando me enseñó su cicatriz o la primera vez que la vi fotografiando flores. Sé que me enamoré del desorden natural de cada instante de María. Y si no fue así, fue diferente.

Fotografía por Jocelyn Catterson

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