El amor según un fantasma

Qué hermosas y qué putas maneras
tenemos de enamorarnos.
Nos deja a los nocturnos como esclavos de la divinidad
inalcanzable de los ángeles.
Soñadores de los ángeles o
siendo los mismísimos ángeles.

Yo me enveneno la mente
y me excito el espíritu con
Ella.
Y la amo con la lejanía
y la profundidad
y el coraje
y la torpeza
que habitan en mí.

Líquido espesor escurrido desde el corazón enfermizo hasta el cerebro surrealista sónico sufragio sereno sulfúrico.
Metáforas sangrientas.
Navegando barcos construidos desde la ingenuidad
del subconsciente ante las Pléyades
de un amor naciente.
Inexistente,
tal vez.

Contemplo imágenes
y me contemplo contemplándolas.
Surgen conversaciones
Distantes e ilusorias
como si pudiera sentir el calor de su aliento en mi rostro,
pero no soy este.

Así se escapa la noche.
Y voy de la mano con
Ella
hacia el amanecer.
Ella.

Fotografía: Gediminas Jankevicius