El acento portugués que jamás escuché

La vida no es de balanzas, la vida no recompensa, no castiga. Sólo le da más sufrimiento a quien se ha permitido sufrir y más alegría a quien se ha permitido ser feliz, sin discriminar si ha hecho daño a los demás o no.

Yo solamente quería que me acompañaras a hacer mercado por si algo se me olvidaba, por si al final quedaban las bolsas muy pesadas, por si me daban mal el cambio.

Sólo quería sentir que tenía una relación de verdad, que no sólo durara meses sino años. Sin mentiras, sin engaños, sin inseguridades ni sospechas.

Sólo quería que saliéramos de viaje como me lo habías prometido, al haber guardado esos tiquetes con mi nombre e imaginarnos en Brasil o en Japón.

Ahora sólo quisiera dejar de ver lo que haces con ella, ya que es con ella con quien estás cumpliendo todo lo que me habías prometido a mi. ¿Ahora qué sigue?, ¿le propondrás matrimonio frente al mar y dejarán sus fotos públicas para que yo las vea?, ¿se burlarán de mi al pensar cuánto sufro al enterarme de ello mientras toman un vino y luego harán el amor?, ¿le dirás que es la mujer de tu vida y que quieres tener hijos con ella?, ¿le dirás cuánto la amas y cuán feliz te hace?, ¿no la dejarás plantada en lugares públicos haciéndola sentir una basura?, ¿no te quejarás de su mal genio ni de su falta de curvas o trasero?, ¿adularás todo el tiempo lo que ella hace o no hace por ti?, ¿la respetarás por sobre todas las cosas?, ¿no le serás infiel ni le hablarás de tus ex?, ¿harán de su viaje algo inolvidable, romántico y único?, ¿le seguirás prometiendo el cielo y la tierra?, ¿irán a vivir juntos?, ¿irán a conciertos, museos y restaurantes juntos?

Espero que sí.

Espero hagan todo eso que los dos no pudimos hacer gracias a la inestabilidad que había en cada uno de nuestros planetas, gracias a la inseguridad que a cada uno nos poseía en esos momentos, gracias a tu falta de interés y a tus constantes mentiras, sólo por tenerme como una compañía a la que no amaste nunca.

La vida es entonces un vaivén de injusticias, de apegos, de gente que ama de mentiras y te deja encadenado para siempre con muchos tiquetes gratis no a Brasil, ni a Europa ni a Asia, sino al infierno.

Fotografía: Gediminas Jankevicius