Duelo

Recuerdo aquel día del 2013 como un sueño ocasionado por el alcohol. Ocho de la mañana: Despierta tenemos que ir al C4, le ha sucedido algo a tus primos.

¿Qué hospital es ese?, ¿A quién de los dos regaños primero?, ¿Qué clase de tontería habrán hecho ahora?

Jamás cruza por la mente el momento y el acto más atroz de un ser, solo cruzan pensamientos inocentes como: de este regaño no se van a librar.

Lo más inconveniente de todo fue ver a todos llorar y sufrir de maneras que solo uno se imagina en las novelas más antiguas o en las películas más desesperantes… Mi abuela, mi mamá y el hecho de tener que darle a mi papá la inhumana noticia, y después el tener que pasar la noticia a mi hermana; pero lo más atroz de todo fue ver a mi tía, a mi amada, inteligente, fuerte e impecable tía. Recuerdo su rostro serio y sereno, tratando de demostrarme paz sin importar lo que pasaba dentro de ella. Siempre siendo la silla y mesa para todos.

Y recuerdo a mi padre, su expresión al escuchar la noticia fue la de un pequeño de 7 años cuando pierde su más preciado juguete o cuando pierde por completo su inocencia de la niñez.

Sobre todo me recuerdo a mi, no soltando ni una lágrima, no pensando en lo sucedido para no tener que lidiar con la vida, corriendo al aeropuerto 3 veces al día y llevando a todos los familiares a sus hoteles, a comer y a descansar de lo inhumano que se ha vuelto el mundo.

Y recuerdo no sentir mi duelo por no querer ser peso de nadie más. Recuerdo la última vez que vi a mis primos ¿Lo podría haber previsto?, ¿Podría haber evitado tanta pena innecesaria?

Lo que más tengo presente son a mis amigos, hablando al poco tiempo de temas morbosos y relacionados con mi sufrimiento sin tener una pizca de consideración, preguntándome cosas idiotas e insensibles sobre lo que sucedió ¿Por qué? Porque somos inhumanos. Ya nada nos sorprende, nada nos detiene, nada nos impresiona. Todo es casual y normal. Tan inhumanos somos que nos creemos inmortales.

He vivido como mortal y he presenciado la vida en su punto más cruel, así que puedo decir que yo misma me he vuelto inhumana ¿A dónde tengo que ir ahora?, ¿Puedo ir a tener mi propio duelo al fin?

Fotografía por Isa Gelb