Displacer

Cada hueso duele más cuando un rayo logra atravesar mi pelvis una vez doy con tu imagen sobre mi. Cada salto, cada yema de tus dedos en mis cavidades medias, o yo encima tuyo, haciendo más profundo cada espacio. Me oprimo la pelvis y hago de cuenta que estás ahí mientras pones tu lengua en mi pezón izquierdo. Cierro los ojos y te miro fijamente, veo tu ceño fruncido y tu sudor, veo tu saliva desprenderse de tu lengua y desplazándose a la mía, me lames los pies y me oprimes el cuello.

El juego que duraba horas entre los dos, pasó a durar unos pocos minutos sólo conmigo. Abro los ojos y no estás, pero el calor me invade, la corriente en todo mi cuerpo, mis piernas tiemblan y mi corazón quiere salir y buscarte, pero sabe que no puede irse, que debe quedarse en esa cavidad con la que todos han sido tan desagradecidos.

El cansancio del día me pone a jugar cada noche para poder dormir, y cada que me despierto, no corren lágrimas de placer, sino lagrimas de tristeza porque no estás, porque tiñes mis días de fatal melancolía, porque cada día pinto el cemento con pasos deprimidos, con música desafinada, con respiraciones entre cortadas, con nudos en la garganta, con un veneno en una cuchara caliente que me espera, con un silencio inmundo en días soleados en los que te imagino sonriendo y mostrando tus huecos en tus mejillas a alguien, sin recordar nada de mi, sin recordar quiénes éramos, quién fuiste gracias a mí.

Te imagino escupiendo con despotismo palabras absurdas acerca de mi, o guardándome en tu silencio más profundo, en el cajón de tus mentiras, en el vacio de tus inseguridades, y enterrándome en el ataúd de tu orgullo. Allí me echas tierra sin tormentas, sin lápida y sin apostrofes.

Mis excitaciones son estúpidas e inútiles, porque no puedo satisfacerlas con quien quiero. Otras pieles me causan estrés, no deseo. No estás, no te tengo. Tus piernas, tu espalda, tu aliento, no está, no estás. No estarás más, y eso es lo que me cuesta creer y son esos celos que me carcomen cada segundo de mis días, imaginando ¿a quién te entregas ahora? ¿con qué deseo lo haces? si, ¿me atravieso en un orgasmo tuyo? si, ¿sigues fantaseando conmigo? si existo sin existir en tu vida, si me has matado, si me mandaste de viaje, si te burlas de mi, si borraste nuestras fotos, si ya tienes nuevas fotos con alguien, si duermes con alguien, si estás sin estar.

Porque siempre te has ido sin irte, sin ser echado, queriendo volver, y eso duele más que cualquier despedida definitiva. Porque ya va un año que hemos tratado de irnos y no pudimos, porque hace un año me mandaste un texto diciendo que no más y me arruinaste el día de la madre, porque hace un año empecé un duelo que me has interrumpido cuatro veces y no dejaste que te sacara como astilla en la palma de mi mano, y te burlaste de todas las oportunidades que te di, dejándome tirada en un festival de música en marzo de este año diciéndome cuántos insultos se te ocurrieron y clavándome mil cuchillos de frente, cortándome la respiración y haciendo que ahora sea yo la que te mande de viaje a algún país que no han descubierto.

Fotografía: Giulia Zazzi