Día 5 sin ti: Para ti

Al final recordaré aquel beso, el abrazo y te quiero sin saber que sería el último; aunque, si lo piensas, en realidad es algo que nunca sabes, llega sin avisar, de sopetón.

Eso último lo guardaré en mi mente a modo de recuerdo para no olvidarlo, estará cerca de las cosas importantes, ahí, pondré a tu cuerpo aferrado al mío como esa fuerza que cogen los vientos para levantar un vestido o para formar un tornado; haré a un lado eso de llorarle a la soledad y a todo el amor que una vez estuvo hasta en las pestañas, en cada milímetro de piel y que por ahora ya solo existe en las voces de madrugada; a un lado irán los besos que me dabas en la espalda y el cuello hasta llegar al punto en que la piel se erizaba y se mojaba como nunca nadie pudo hacerlo ni lo hará jamás y las piernas que temblaban y lo único que me sostenía eran tus manos tomando mi cuerpo, sintiendo el tuyo, la caderas juntas en un baile peculiar; el corazón a un ritmo desconocido hasta el momento; mis dedos deslizarse suavemente por tu espalda hasta herirte con las uñas, ah, mis besos es tu cuello, mi parte favorita.. Y la cama siempre tan cómplice como la obscuridad que nos hacia rendirnos ante el día y empezar de nuevo.

Las risas, los juegos, las ganas, los buenos días, un no te vayas, te veo, las frases, una llamada, el mensaje,la motivación, los pasos, una mordida, las lenguas jugando, la mirada intensa, los alagos, todo, todo eso lo pondré tan cerca, que cuando te extrañe pueda dormir a un lado mío para no sentir la ausencia, siempre tenerlo a la vista.

Nada de esto estará donde van todos los amores fracasados, no, estará en un lugar aparte, en un nuevo. Estará lleno de cosas nuevas cada día, de pequeños detalles que te engrandecen y lo único que hacen es que a cada momento que mire te vuelves más maravilloso, más grande, y eso, eso me hace seguirte queriendo; detalles que por si solos te dan las gracias por darme la vida, las ganas de encontrarme, de quitarme el polvo y de ser la persona que me ayudaste a descubrí al conocernos.

Ese rincón será solo tuyo porque te seguiré queriendo con rabia, con fuerza, con coraje; ya no habrá cobardía ni silencio, solo valentía y ganas pelear con cada parte que te pertenece y que estará aquí, de pie para ti.