Despedida para Quinche

Midas me dijo que si una historia está acabando no hace falta hacerse daño.

Por eso:

Adiós al amor abstracto.

Adiós a la inercia desolante del ayer.
Adiós a las ausencias prolongadas.
Adiós a los reproches inútiles.
Adiós a las infidelidades.
Adiós a esa ilusión que arrastra ríos de rencores.
Adiós a las llamadas de larga distancia.

Adiós, adiós, adiós a la puta distancia.

Adiós a ese playlist en Deezer.
Adiós al stalkeo compulsivo en Tumblr.
Adiós al «tú no entiendes casi nada».
Adiós a los 22 del calendario y a esa noche de febrero.
Adiós a ese «vamos a darnos un tiempo«.
Adiós a ese «encuéntrame«.

Adiós a Bogotá y a la vida que quise junto a Quinche.