Despedida anticipada

27 de octubre. Madrugada. Fiesta de halloween.

Hay luces violetas y música extraña a todo volumen. Tenemos un disfraz que combina y eso te hace feliz. No te lo puedo negar, a mí también me llena el corazón. Sin embargo es inevitable que mi cuerpo tiemble de temor, hay un déjà vu cuando suena Crystal Castles y me remonta a lugares hostiles, oscuros e infelices. La mayoría del tiempo los momentos siempre se sienten irreales y utópicos cuando estoy contigo. Tenerte se siente como magia y fantasía, pero esta vez siento ansiedad y ganas de tirarme de este cuarto piso mientras hablamos en el marco de la ventana. Pero no te preocupes si me suicido será un domingo de abril, en una habitación de hotel con soundtrack de Lana del Rey.

Siento que no estoy aquí contigo, siento que las palabras no son mías, no son tuyas, son ajenas y no duelen. Mis ojos se intentan cruzar con los tuyos pero no quiero sentir un flechazo en mi pecho. Cupido es cruel y enemigo. Así que mis pupilas deciden bailar por doquier, observando todos esos pequeños destellos puestos aleatorios en el portón. Quizás sólo estoy buscando un escape porque tengo miedo de tener la razón. Siempre repito el patrón, hay condenas que pesan y duran siglos en ser devoradas.

Estás acurrucado en mis piernas y las 4:44 AM están marcadas en mi reloj, tengo frío pero te esfuerzas en abrigarme, no sólo el cuerpo, sino también el alma. Tengo sueño y siento una tristeza que me atraviesa la piel y se instala en mis músculos y venas. Me besas y me siento bien, aunque hace un par de horas me desconecté y ahora estoy ausente. Te beso y acaricio tu barba, cierras los ojos y me gusta verte en calma. Me follas a la madrugada, tocas mis piernas y el alma, me dices que te encanto. Me gustaría permanecer y reconectarme con tu cuerpo, pero ésto ya no soy yo, estoy en piloto automático.

Tengo miedo y huiré, cuando me enamore huiré. No quiero hacer una despedida anticipada pero sé que con el tiempo, también como magia, desapareceré. Deseo no tener razón pero creo que serás otro amor no correspondido, uno que no sólo me quebrará otro poco y me dejará en pedazos, sino uno que arrancará el corazón.

Fotografía por Martin Canova

Roja
Autor

Déjà vu, diseño, fotografías análogas y caminatas sin rumbo.