desertor de la utopía

No se me levanta
el alma por las mañanas.
No me levanto de la cama
si no hay nadie dormido en el mundo.
Me des-pier-to lento
crujiente dentro de una gran legaña
que me asfixia del esfuerzo
como una tortuga arrancándose
de su caparazón, que es lastre
con el que le ha tocado nacer.

No tengo intenciones debajo del ombligo
para ningún usuario raro y desconocido
vestido con carne de filtro de instagram
y perejil en el pelo.
No tengo ni el pijama puesto
pues para estar como yo quiero estar
subido a la cama del pequeño Nemo
no vamos de punta en blanco al País de los Sueños.

Mojaría mi cama con lava
y escamas de musas y arañas matándose
dentro de un baile de ovejas disfrazadas de lobo
PERO
no se me levanta el alma
y no tengo declaraciones de ‘corta y pega’
porque hay frases cursis ridículas para ligar
cuando la palabra “love” se hace moda.

No se me levanta el alma por las mañanas…
niña pálida de sangre poderosa
como Carrie limpiándose en la bañera,
pues mi cama es el invierno sin cariño.
Eres el mismísimo espejismo del desierto
que tropieza con el Coyote cada noche
y así aúllan los lobos por ella
y así gritamos los hombres.

Fotografía: Ding Ren