Contracciones del año 2100

Bésame mas, te susurraba al oído…esperando que te lo tomaras muy en serio, tanto que no dejaras de hacerlo hasta el año 2100. Me excitaba tanto tu presencia que la cama se deshacía, volviéndose mar, inmensa. Tu mirada perdida, tus ojos de cristal, tus labios mas rojos de lo normal, tu cabello negro que caía sobre tu cara llegando incluso a rozar mi nariz y tu lengua bastante curiosa formaban ese instante.
Mis manos que comenzaban a tomar decisiones propias optaban por la impaciencia, los besos espontáneos, esas mordidas inocentes que siempre buscaban algo mas. Todo se acompañaba de ligeros gemidos, casi suspiros que a veces se quedaban por la mitad, dudando ellos mismos de su existencia terrenal.
Tal vez eras solo tu con tus actos ya vividos o tal vez yo acompañada de mis letras, nadie sabe lo que formaba esa nueva constelación, hecha de humo y de historias sin un buen final. Nadie sabe porque existimos y no se si a veces se lo preguntan. Yo, en cambio, mientras estoy acostada, a veces retorcida o sin forma aparente me digo a mi misma que al final valió la pena ignorar el conjunto de situaciones translucidas que te acompañaban cuando te encontré entre las hojas de un lugar ya olvidado, cuando lo que menos quería era ser amada por algún extraño, porque eso fuiste y en parte eres el día de hoy, por miedo. Llegaste para cambiar todo y vaya que lo estas logrando.
No me dejes nunca, te susurraba al oído…sintiendome un poco mas tuya.

Fotografía: John Kilar | Instagram