Con deseo de Valéry

El martes pasado Rimbaud me ha despertado,

No correspondientemente de forma impetuosa,

Sino más bien como susurrando,

Hacía buen tiempo entonces.

Ayer precisamente, a ratos, me acompañó Baudelaire,

Tomé el brunch, que era domingo,

Dos salchichas fritas, zumo y tortitas engullí,

Y una buena dosis de consciencia.

Hoy deseo notas suaves…

La vida en verso,

El Universo compendiado,

La sabiduría en cápsula,

Un perfume sonoro,

El alma que trasciende el tiempo,

Un mensaje de amor… que habla de todo menos de eso,

Unos pasos seguros,

Un segundo en la testa monumental.

Y al ser que se desploma…

¡Valéry, venid!