Cloud Atlas, o sobre la nostalgia que llega en un día soleado perfecto para tender la ropa

A veces sueño (o imagino, o deseo) que vivo en un enorme castillo, un castillo habitado por corrientes de aire.
Que tenga enormes ventanales, a través de los cuáles pueda ver las nubes zurcando el cielo azul, o el cielo en llamas cuando llega un atardecer. O sin ventanas, solamente aberturas en las paredes, porque de verdad quiero estar en contacto con el viento en todo momento.
«Nuestra vida, no nos pertenece».
Habitaré el enorme palacio sin otra compañía que no sea el viento.
Ven a mí en sueños, y cuando despierte estaré bien otra vez. Ven a mí como viene el viento, acariciando mi rostro y dándome esperanzas de un nuevo día.
El cielo en calma, el cielo a punto de estallar en una tormenta. El cielo lleno de corrientes de aire, que con su fuerza majestuosa se llevan todos los suspiros que he dado a lo largo de mi vida. Cuánta paz se puede encontrar con solamente quedarse un rato mirando al cielo.
¿Cuántas formas puede tener una nube? ¿Cuánto tiempo pasará antes de que pueda encontrar una nube con tu misma forma?
«Estamos atados a otros por nuestro pasado, y con cada crimen, o buena acción, forjamos nuestro futuro».
¿Alguna vez te has imaginado que las corrientes de aire son fantasmas que no podemos ver? ¿Te has preguntado qué pasa con tus suspiros una vez que los dejas ir?

En este sueño, en este castillo, no importa cuantas veces cambien de forma las nubes, porque el viento siempre trae tu recuerdo de vuelta a mí.

Fotografía por Stanley Bloom

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Legión
Autor

Su nombre es Legión, pues son multitud. Poesía, cinecia ficción, artes visuales y otras cosas. Twitter: @soylegi0n