Benditos sean los frijoles

Los frijoles son tan sagrados en México que hasta tienen espíritu propio.

Cada vez que una persona se echa un pedito, esta expulsando el espíritu de los frijoles que se comió. Estas almas muertas deambulan en el aire, no todo lo que hay en nuestro cielo azul es smog, también esos tonos negros, grises y cafés son por los frijoles.

El Mictlán para ellos son nuestros cuerpos. Son divinos en vida, tienen miedo cuando van entrando a nuestras bocas pero como buenos guerreros, son valientes y atraviesan todo el recorrido.

Sus cuerpos triturados se ven en nuestras popos, pero su espíritu sigue vivo en nuestros cuerpos, de ahí los pedos y por un día o dos (dependiendo el organismo de cada quien y la cantidad de frijoles que se consumió) van a ocasionar esto, es como si se nos «subiera el muerto», hasta que el espíritu sienta que es suficiente nos van a dejar en paz.

«¿Si nuestro cielo fuera rosa y el espíritu de los frijoles fuera cafe combinado con el tono amarillo del Sol, se vería como un Duvalín?»

Ya sé, pienso pura pendejada…

Fotografía por Jocelyn Catterson

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